Cuando el frío comienza a hacerse sentir y los días se acortan, no hay nada mejor que un plato de supplì al telefono, un clásico de la cocina laziale que logra calentar el alma. Estos deliciosos bocados de arroz, rellenos de mozzarella fundente y envueltos en una crujiente cobertura, son el emblema de un arte culinario que sabe a hogar y a tradición. Para realizarlos, se parte de un risotto mantecado con mantequilla y Parmigiano, enriquecido con una ligera nota de nuez moscada, que confiere al plato una profundidad de sabor inconfundible. La verdadera magia ocurre cuando, una vez enfriado, el risotto se modela y se rellena con cubos de mozzarella y salsa de tomate, creando un contraste de texturas y sabores que conquista a la primera mordida. Originarios de Roma, los supplì son a menudo considerados una variante de los más conocidos arancini sicilianos, pero su peculiaridad radica en el relleno fundente que, al momento de morder, se alarga como un hilo de pasta, regalando una experiencia sensorial única. Tradicionalmente servidos como antipasto o como comida callejera, son perfectos para una cena entre amigos o para un almuerzo informal en familia, acompañados de una fresca ensalada o de un buen vino blanco. Su versatilidad permite experimentar variantes locales: en algunas zonas, por ejemplo, se añade jamón crudo para un toque de sabor extra. Los supplì al telefono representan por lo tanto no solo un plato para degustar, sino también un símbolo de convivialidad y de pasión por la cocina, capaz de unir a las personas alrededor de una mesa bien servida.
* valores aproximados por porción
Preparar un buen risotto con caldo ligero, mantequilla, 100 g de queso parmesano rallado, una pizca de nuez moscada y sal. Cuando el risotto, cocido al dente, esté bien mantecado, verterlo sobre la mesa de mármol extendiéndolo con una cuchara de madera y dejar enfriar. Reunir en un bol los dados de mozzarella, el queso parmesano rallado restante, la salsa de tomate, una pizca de sal (poca pimienta, si se desea); mezclar todo con los dos huevos y completar con los dados de jamón. Con las palmas de las manos formar los supplì del tamaño de pequeñas naranjas, pero con la característica forma alargada; hacer un agujero en el medio con un dedo; rellenar estos agujeros con una cucharadita de relleno bien mezclado. Cerrar con el arroz mismo, de manera que el relleno no pueda salir durante la cocción final. Enharinar los supplì, mojarlos con huevo batido, empanizarlos, sumergirlos, de pocos en pocos, en el aceite caliente, escurrirlos crujientes y bien dorados. Servir caliente.
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