anolini piacentini

Con la llegada del invierno, la cocina emiliana se calienta con platos sustanciosos y ricos en tradición, como los anolini piacentini. Esta especialidad, típica de la provincia de Piacenza, es un ejemplo perfecto de cómo ingredientes simples pueden transformarse en un comfort food envolvente. Los anolini, pequeños raviolis rellenos de una masa a base de carne y aromas, se acompañan de un caldo caliente, ideal para las frías noches en familia. La preparación requiere una técnica de cocción que prevé un stracotto de carne de res, cocido lentamente durante tres días, permitiendo que los sabores se amalgamen e intensifiquen. La doradura en mantequilla, junto con cebolla, zanahoria y apio, confiere al plato una profundidad de sabor que es difícil de igualar. Servidos en un caldo rico, los anolini se transforman en un abrazo de calor y convivialidad, perfectos para un almuerzo dominical o una cena entre amigos. Con un vaso de vino tinto para completar la comida, esta receta representa la esencia de la cocina emiliana, hecha de pasión e ingredientes genuinos.

Ingredientees

Valores nutricionales 520 kcal / porción

Proteínas
22g
Carbohidratos
62g
Grasas
18g
Fibra
2g

* valores aproximados por porción

Información
135 minutos Tiempo total
Sirve 6 personas
Compartir
Comparte esta receta con tus amigos:

Preparación

Para el stracotto, un trozo de buen carne de res con cocción en tres etapas durante tres días. Prepararlo, pinchándolo con dos dientes de ajo, dorarlo en mantequilla a la que se le añade una cebollita, una zanahoria, un tallo de apio, sal, pimienta. Al finalizar la doradura, apagar con un buen vaso de vino tinto, dejar evaporar el vino, añadir caldo, dejando hervir suavemente al fuego al menos un par de horas. Dejar reposar durante la noche y al día siguiente volver a poner al fuego durante tres horas, repitiendo el ritual el tercer día. Picar el stracotto obtenido con un cuchillo de picar, la salsa que queda en la cacerola servirá para dorar el pan rallado que luego se unirá al stracotto picado, a los huevos, al queso y a la nuez moscada. Trabajar bien todo, obteniendo una masa homogénea. Con la harina y los huevos, preparar la pasta y estirarla en una lámina delgada, disponer a un lado de la misma tantas bolitas de relleno de un diámetro de aproximadamente un centímetro, distanciadas entre sí cinco/seis cm. Doblamos la pasta sobre sí misma de manera que cubra el relleno, cortarla con la forma adecuada, en cuadraditos o medias lunas. Cocer, entonces, los anolini, en caldo preparado con carne de res, gallina o capón, cerdo, pero, atención, las tres carnes deben cocinarse por separado y los caldos obtenidos se mezclan posteriormente, dosificando la cantidad de manera que se obtenga un caldo sabroso pero no graso, claro, sabroso pero de sabor delicado. El clásico "caldo en tercera".