Entre los diversos productos derivados de las frutas, el vino tinto es una especialidad que siempre logra sorprender por su color, que puede variar desde un rubí hasta tonalidades más oscuras y claras, que puede tener un sabor más o menos suave o afrutado. El vino es rico en vitaminas, además de hidratos de carbono y sales minerales, por lo que su efecto más importante es el de tipo antioxidante, una auténtica bendición contra todas aquellas enfermedades degenerativas, que se basan, en particular, en los radicales libres.