En otoño, cuando las primeras frescuras comienzan a hacerse sentir y el aroma de la tierra mojada se mezcla con el de las verduras de temporada, la pizza de escarola emerge como una de las preparaciones más queridas de la tradición campana. Este plato representa una fusión perfecta de texturas y sabores, donde la dulzura de la escarola se une a la salinidad de las anchoas y los alcaparras, creando un equilibrio que conquista al primer bocado. La base de masa, crujiente y dorada, encierra un relleno rico en ingredientes genuinos, haciendo de cada porción una experiencia gustativa envolvente y satisfactoria. Los orígenes de este plato se remontan a tradiciones campesinas, donde la escarola, verdura típica del período invernal, se utilizaba para preparar platos sustanciosos y nutritivos. En Campania, la pizza de escarola se prepara a menudo en ocasiones especiales, como durante las festividades o para el almuerzo del domingo, cuando se reúnen alrededor de la mesa para compartir delicias culinarias. Cada familia tiene su variante, con adiciones de ingredientes como aceitunas y piñones, que pueden enriquecer aún más el relleno. La técnica de cocción, que implica una fase de sofrito de los ingredientes para resaltar sus sabores, es fundamental: la escarola se hierve y luego se pasa por la sartén, permitiendo eliminar el exceso de agua y concentrar su gusto. Este paso, junto con la elección de un buen aceite de oliva virgen extra, es lo que hace que la pizza de escarola sea un plato tan rico e invitante. Servida caliente o a temperatura ambiente, es perfecta para disfrutar como aperitivo o plato principal, acompañada de un buen vino tinto local, para un momento de pura alegría gastronómica.
* valores aproximados por porción
Hervir la escarola lavada en agua con sal y escurrirla bien. En una sartén con aceite caliente deshacer las anchoas y sofreír el ajo, luego quitarlo, añadir la escarola, los alcaparras enjuagados y las aceitunas sin hueso. Dejar que se impregne a fuego vivo hasta que la verdura esté completamente seca y comprobar la sal. Forrar un molde engrasado con 2/3 de la masa después de haberla estirado, rellenar con la escarola y cubrir con un disco obtenido al estirar la masa restante. Hornear a temperatura media (180°) durante 30-40 minutos. Servir tanto caliente como tibia.