Uno de los períodos de la historia que hizo grande a Italia, esparciendo sus maravillas por los cuatro rincones del mundo, fue el Renacimiento. En este período de prosperidad e innovación nacieron los inventores de la receta actual, aunque no en su forma actual, es decir, hojaldres de hojaldre. ¡Se han reinterpretado en una versión salada para dar vida a un sabroso bocado perfecto para todas aquellas ocasiones festivas en las que nos gusta presumir de nuestra destacada originalidad en la cocina! Ofrecen a los comensales toda la exquisitez de un entrante fuera de lo común y son especialmente adecuados para un buffet de bocadillos. Siguiendo nuestra receta, descubrirás cómo en pocos pasos, y con un poco de ingenio, no tendrás problemas para elaborar estos canapés para darle un toque dramático a tu fiesta: ¿estás listo para seguir nuestros consejos?
* valores aproximados por porción
Cortar la mortadela en trozos pequeños o medianos, poner en la batidora y añadir la ricotta. Vierte la leche y el aceite de oliva virgen extra en la licuadora, junto con un poco de queso parmesano a tu gusto (cuanto más le eches, más sabrosos quedarán los bollos de crema). Licua todo con un poco de pimienta hasta que quede cremoso. Cortar la parte superior de los bollos de nata y rellenarlos con la crema de mortadela utilizando una cuchara o una manga pastelera. Cubra las bocanadas con la parte que cortó.
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Cortar la mortadela en trozos medianos a pequeños.
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Añadir la ricota
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agregar la leche
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Agregar el aceite de oliva virgen extra
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Agregue el queso parmesano a su gusto (cuanto más agregue, más sabroso será el resultado)
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Licua todo con un poco de pimienta negra hasta obtener un resultado cremoso
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Cortar la parte superior de las bocanadas
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Rellenar con el relleno cremoso de mortadela, ya sea con una cucharilla o con una manga pastelera
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Termina el puff reemplazando la parte que has cortado
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Una de las variantes más sabrosas de los bignè salados es sin duda la que lleva crema de mortadela y ricotta. Para realizarla, comience cortando la mortadela en trozos más pequeños y triturándola junto con la ricotta, la leche, el aceite de oliva virgen extra y el parmesano rallado. Esta combinación crea una crema rica y sabrosa, perfecta para rellenar sus bignè. No olvide ajustar la sal según su gusto personal, ya que el parmesano y la mortadela ya aportan una buena dosis de salinidad. Una vez rellenos, los bignè pueden servirse como aperitivo o picoteo para un aperitivo, haciendo que cada ocasión sea especial con su sabor envolvente y su textura ligera.
Cuando hablamos de bignè salados, no podemos olvidar la tradición francesa, que ha hecho célebre esta preparación con la pâte à choux. Los bignè salados a la francesa, conocidos como gougères, se realizan con una masa a base de agua, mantequilla, harina y huevos, enriquecida con queso rallado. Esta variante se distingue por su ligereza y crujiente, haciéndolos perfectos para servir calientes, recién horneados. Puede rellenarlos con la crema de mortadela o con otros rellenos como quesos o verduras, para un aperitivo que conquistará a sus invitados. La preparación requiere un poco de práctica, pero el resultado final definitivamente vale el esfuerzo, regalando un bocado de la cocina francesa en su mesa.
Para quienes cuidan la línea, existe una versión de los bignè salados light, preparada sin mantequilla. En esta variante, la masa puede realizarse utilizando solo agua, aceite de oliva virgen extra y harina, eliminando así la mantequilla de la receta tradicional. Además, para el relleno, se puede optar por una crema de ricotta magra y especias, haciendo el plato más ligero sin comprometer el sabor. Esta preparación es ideal para quienes desean disfrutar de un aperitivo sabroso sin excederse en calorías. Los bignè light conservan su textura ligera y pueden servirse en cualquier ocasión, ofreciendo una alternativa sana y deliciosa.
Los bignè salados, especialmente cuando se rellenan con ingredientes como la mortadela y la ricotta, ofrecen una combinación interesante de nutrientes. La mortadela aporta proteínas y grasas, mientras que la ricotta es una fuente de calcio y proteínas magras. En promedio, un bignè salado relleno puede contener alrededor de 80-100 calorías, dependiendo de los ingredientes utilizados para el relleno. Elegir ingredientes frescos y de calidad puede contribuir a una mejor ingesta nutricional, haciendo que este plato no solo sea sabroso sino también nutritivo. Recuerde equilibrar su dieta, disfrutando de los bignè salados con moderación para una comida equilibrada.
Una de las preguntas más comunes sobre los bignè salados es si se pueden congelar. La respuesta es sí, los bignè salados se pueden congelar, pero se recomienda hacerlo antes del relleno. Para congelarlos, asegúrese de que estén completamente fríos y luego colóquelos en una bandeja de manera que no se toquen. Una vez congelados, pueden transferirse a una bolsa para alimentos o a un recipiente hermético. Cuando desee disfrutarlos, simplemente descongélelos en el refrigerador y rellénelos en el momento de servir. Esta práctica le permitirá tener siempre a mano un delicioso aperitivo, listo para cualquier ocasión!
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