En el aire fresco del invierno abruzzese, las fregnacce emergen como un símbolo de calidez y sustancia, perfectas para un almuerzo en familia o una cena entre amigos. Este plato tradicional, típico de la cocina campesina, se distingue por su rica preparación, que incluye un ragú envolvente a base de salchichas, carne, tomates y un toque de guindilla, capaz de realzar los sabores y calentar el alma. La técnica de cocción, que requiere un trabajo cuidadoso de la pasta, similar al de los macarrones a la guitarra, garantiza una consistencia ideal para acoger el relleno rico de huevos y pecorino, creando un equilibrio perfecto entre suavidad y salinidad. Las fregnacce, con su forma cuadrada, son una verdadera celebración de los productos locales, y se prestan a ser servidas con un simple aderezo de aceite de oliva virgen extra, para realzar aún más el sabor auténtico de esta especialidad abruzzese. Una elección perfecta para las ocasiones en las que se desea llevar a la mesa un plato que cuenta la tradición y el vínculo con el territorio.
* valores aproximados por porción
Preparar el ragú con salchicha, carne, tomates, cebolla, guindilla y aceite de oliva; dividirlo en dos partes y unir a una de las partes los huevos y queso pecorino rallado en cantidad suficiente para obtener un relleno de cierta consistencia. Preparar las patelle amasando huevos y harina y trabajándola durante mucho tiempo como para los macarrones a la guitarra; estirar una lámina y cortarla en cuadrados de 20 cm de lado, formando así las patelle que deben cocer en abundante agua salada durante 3 minutos. Disponerlas sobre la mesa, poner en el centro de cada una un poco de relleno y plegar la pasta en cuatro. Disponer las "fregnacce" en una bandeja, espolvorearlas con pecorino y el ragú restante y meterlas en el horno caliente (200°) durante unos minutos. Servir caliente.