* valores aproximados por porción
Dispón los cardos cortados en trozos de 6 cm en un recipiente con agua acidulada con el jugo de un limón. Pon en una olla de barro agua, colócala al fuego y cuando empiece a hervir, añádele sal. Vierte el jugo del medio limón restante y la harina, mezclando para que esta última no forme grumos. Une la verdura y déjala cocer. Cuando esté tierna, escúrrela y déjala enfriar. Límpiala de posibles partes fibrosas que queden y déjala secar sobre un paño. Calienta el caldo en una cacerola pequeña. Corta la cebolla en rodajas finas y sofríela ligeramente con 50 g de mantequilla en una sartén a fuego bajo. Añade los cardos y cocínalos a fuego lento durante 15 minutos, añadiendo de vez en cuando un poco de caldo. Espolvorea con 1 cucharada de queso grana y canela. Retíralos del fuego, escúrrelos y pásalos por 4 cucharadas de pan rallado. En una cacerola, pon 80 g de mantequilla y fríe los cardos empanizados. Cuando estén dorados, colócalos en una bandeja o en un plato para horno que tenga tapa, formando capas y espolvoreándolos con trocitos de la mantequilla restante y queso grana rallado (2 cucharadas). La última capa la espolvorearás con la última cucharada de queso grana restante. Cierra con la tapa y pon en el horno precalentado durante unos veinte minutos.
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