En Calabria, durante las festividades invernales, los crustuli representan un dulce intemporal, capaz de evocar los sabores genuinos de la tradición. La preparación de estos deliciosos dulces comienza con una masa simple pero rica, compuesta de harina, huevos y manteca, que les confiere una consistencia particularmente quebradiza y ligera. La técnica de fritura, realizada en abundante aceite hirviendo, es fundamental: permite que los crustuli se doren perfectamente por fuera, manteniendo un corazón suave y delicioso. Un toque final de miel, que envuelve cada pieza, añade una nota de dulzura irresistible. A menudo servidos durante el almuerzo del domingo o en ocasiones de fiestas locales, estos dulces son perfectos para compartir con amigos y familiares, acompañados de un buen café o un vino dulce. Prepararlos es una forma de redescubrir las raíces culinarias de una región rica en historia y sabores auténticos, haciendo de cada bocado un momento de pura alegría.
* valores aproximados por porción
Amasar la harina con el huevo, el manteca, el aceite, el azúcar y trabajarla hasta que se vuelva tan elástica que se despegue fácilmente de la mesa. Dividirla en trozos y moldearla en forma de palito; cortar en pedacitos pequeños y freírlos, pocos a la vez, en abundante aceite hirviendo. Derretir al baño maría en un recipiente la miel, pasar allí pocos a la vez los "crustuli" y acomodarlos en el plato de servir: ellos, retenidos por la miel, se pegarán entre sí formando una especie de turrón. Una variante de esta receta es el uso de mosto o de vino cocido hecho reducir al fuego, en lugar de la miel. Especialidad tradicional de Navidad.
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