En el corazón de Lacio, donde la tradición culinaria se entrelaza con la frescura de los ingredientes de temporada, las nabos en sartén representan un acompañamiento simple pero rico en sabor. Estas hortalizas, con su dulzura natural, se prestan a una preparación que realza sus características: la elección de nabos con cabezas redondas y tiernas, de hecho, es fundamental para obtener un plato de sabor delicado. La cocción en sartén, combinada con ajo y aceite de oliva virgen extra, permite mantener intactos los aromas y las propiedades nutritivas, transformando cada bocado en una experiencia auténtica. Perfectas para acompañar platos principales de carne o para enriquecer un almuerzo dominical, las nabos en sartén son un homenaje a la cocina casera, donde la simplicidad de los ingredientes se une a la riqueza de los sabores. Con una pizca de pimienta negra, este acompañamiento se convierte en un verdadero símbolo de la tradición laziale, capaz de llevar a la mesa el calor y la acogida de las cocinas de antaño.
* valores aproximados por porción
Elegir los nabos con la cabeza redonda y no muy grande, porque son más tiernos y más dulces, luego eliminar las hojas externas con los gruesos tallos, las más grandes y duras. Con un cuchillo quitar completamente la piel de las cabezas, cortarlas en rodajas y ponerlas a hervir en agua salada junto con las hojas más pequeñas y tiernas que, una vez cocidas, se estrujarán delicadamente en la palma de la mano para eliminar el agua de cocción de olor desagradable. En una sartén freír dos dientes de ajo en abundante aceite de oliva, cuando el ajo esté dorado añadir los nabos, tanto las hojas como las cabezas, sazonarlos con sal y pimienta al gusto, y removiendo continuamente dejarlos absorber sabor durante unos veinte minutos, sirviéndolos luego calientes como guarnición de carnes asadas.