Uno de los condimentos franceses más apreciados y sabrosos es sin duda la mayonesa, esa crema de color blanco o amarillo pajizo que se prepara a partir de una receta sencilla pero muy eficaz y apreciada, donde los huevos -de los que se separan las claras y las yemas- se combinan con aceite y, por tanto, también con pizcas de pimienta y sal, a lo que se le añade una cucharada de vinagre o, según el caso, incluso zumo de limón para coronar esta delicia. Cuando se prepara en casa hay que tener cuidado de que no se formen grumos, ya que en ese caso la mayonesa se volvería loca. Como condimento, este último encuentra su lugar en sándwiches, focaccias, platos principales de carne y guarniciones.