Entre los manjares que más conquistan a grandes y pequeños glotones, el cacao es sin duda uno de los imprescindibles en el mundo del dulce -y en algunos países de tradición gastronómica ibérica, también en platos a base de carnes blancas y pescados- que alegra a todos. Originalmente, sin embargo, esta preciosa y muy buscada drupa sólo ofrecía cacao como se le conoce normalmente, amargo: fueron los monjes españoles quienes la transformaron en algo dulce, utilizando azúcar y, combinado, también vainilla. La difusión de esta especialidad por el mundo se produjo definitivamente durante el siglo XIX.