Cuando el frío del invierno envuelve los valles lombardos, la polenta "uncia" emerge como un plato tradicional que calienta las veladas en familia. Esta receta, típica de la región, se distingue por su meticulosa preparación: la olla de cobre, utilizada para la cocción, permite obtener una consistencia perfecta, gracias a la distribución uniforme del calor. La combinación de harina "00" y harina de maíz, ambas seleccionadas con cuidado, confiere a la polenta una textura suave y un sabor rico, mientras que la mantequilla y el queso, fundidos juntos, crean una cremosidad irresistible. Durante la preparación, el ajo sofrito añade un toque aromático que enriquece aún más el plato. Perfecta para un almuerzo dominical o para una cena entre amigos, la polenta "uncia" se presta a ser servida con embutidos y quesos, transformando cada comida en una experiencia de sabor auténtico y envolvente.
* valores aproximados por porción
En una olla de cobre, hervir agua con sal y añadir un poco de mantequilla. Dejar caer a lluvia las dos harinas, removiendo con el "tarello" todo, con un movimiento regular. A mitad de cocción, añadir más mantequilla y casi al final de la cocción (después de aproximadamente una hora) añadir el queso y la mantequilla restante en la que se habían sofrito los dientes de ajo. Remover bien y servir de inmediato. La polenta uncia, al estilo de la costa occidental del Lario, de Rogaro, debe ahogarse en mantequilla derretida, según la antigua moda. Existen otras variantes, típicas de las localidades. En Brianza se denomina "vuncia".
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