Con el otoño haciéndose sentir y las primeras hojas cayendo, el pollo empanizado con avellanas emerge como una elección perfecta para una cena informal o un almuerzo familiar del domingo. Esta receta, típica de la tradición laziale, une la delicadeza de la pechuga de pollo con el crujiente de las avellanas, un ingrediente que en esta temporada alcanza su máximo esplendor. La técnica de empanizado, que implica pasar el pollo por la harina, el huevo y el pan rallado mezclado con avellanas picadas, garantiza una costra dorada y crujiente, mientras que la fritura en aceite caliente realza los sabores y confiere una fragancia irresistible. Servido caliente, este plato se presta bien a ser acompañado por un guarnición de verduras de temporada, creando un equilibrio perfecto entre sabor y nutrición. Cada bocado de pollo empanizado con avellanas es una invitación a redescubrir la simplicidad y la bondad de la cocina tradicional, capaz de llevar a la mesa el calor y la convivialidad de las recetas de antaño.
* valores aproximados por porción
Pasa las pechugas de pollo por la harina, luego por el huevo y finalmente por el pan rallado mezclado con avellanas picadas. Fríe en abundante aceite caliente. Se debe comer bien caliente.