Cuando la primavera se hace sentir con sus delicados aromas, es el momento ideal para preparar el pan de mei, un dulce típico de Lombardía que encarna la dulzura de la naturaleza en flor. Este delicioso producto de repostería, caracterizado por una consistencia suave y ligera, se distingue por el inconfundible aroma de las flores de saúco, que le confieren un toque floral único y envolvente. Su preparación comienza con la sabia mezcla de tres harinas diferentes, cada una de las cuales juega un papel fundamental en el equilibrio de la receta, creando una base perfecta para la masa. La fermentación, que ocurre en un ambiente cálido y acogedor, permite que la levadura de cerveza desarrolle la ligereza adecuada, transformando la bola de masa en bolitas doradas y fragantes. Tradicionalmente, el pan de mei se disfruta durante las festividades primaverales o como dulce para el desayuno, pero su versatilidad lo hace perfecto también para una merienda con amigos o para una dulce pausa durante el día. En algunas variantes locales, se pueden añadir ingredientes como la cáscara de limón o las gotas de chocolate, enriqueciendo aún más el sabor y la tradición. Este dulce lombardo es un verdadero símbolo de convivencia, perfecto para servir en ocasiones especiales o simplemente para compartir en familia, acompañado de un buen té o un vaso de leche. La preparación del pan de mei es una invitación a redescubrir los sabores auténticos de la tradición, un dulce que, con su simplicidad y genuinidad, siempre logra poner de acuerdo a todos.
* valores aproximados por porción
Mezclar y tamizar las tres harinas, añadir flores, sal, azúcar, huevos y mantequilla. Unir la levadura disuelta en un poco de leche tibia. Amasar bien, formar una bola, colocarla en un bol cubierto con un paño y dejar fermentar durante una hora en un lugar cálido. Luego, con la masa, hacer tantas bolitas ligeramente aplastadas, de aproximadamente diez centímetros de diámetro, y colocarlas en la bandeja de horno a la distancia adecuada. Espolvorear con un poco de azúcar vainillado y hornear en horno caliente (190 °C) durante media hora.
Significa "pan de mijo", pero también se le llama "paniga" (del saúco). Desde el setecientos en adelante, la harina de mijo se ha sustituido por la de maíz. Existen muchas variantes sobre la levadura y la formulación de la masa quebrada. El uso de levadura es bastante reciente. Este dulce es popular en toda Lombardía y recibe, en las variantes locales, diferentes denominaciones: "sbrisolona" mantovana, "torta de polenta" en el varesotto, "melegòt" cremonés, etc.