Con la llegada de las temperaturas invernales, el Conejo en Salmì con Polenta se revela como un plato ideal para calentar las noches en familia, perfecto para un almuerzo dominical o una cena entre amigos. La marinada del conejo en vino tinto, enriquecida con una mezcla de hierbas como romero, salvia y clavos de olor, no solo intensifica el sabor de la carne, sino que también la hace tierna y jugosa. Este método de cocción, que implica un dorado seguido de una larga cocción lenta, permite que los sabores se amalgamen en un equilibrio perfecto, creando una salsa rica y envolvente. La polenta, preparada con harina de maíz, se combina magníficamente con el conejo, absorbiendo la salsa y ofreciendo una textura cremosa que contrasta con la carne. Un plato que celebra la tradición y la riqueza de los ingredientes, llevando a la mesa el calor de una cocina rústica y auténtica.
* valores aproximados por porción
Limpia el conejo y córtalo en piezas regulares. Colócalo en un bol, cúbrelo con el vino tinto, añade todas las hierbas (ajo, romero, salvia, laurel, tomillo, albahaca y clavos de olor) y déjalo marinar durante 48 horas. Pasado este tiempo, escurre el conejo de la marinada, sécalo bien y dóralo en una cacerola donde ya habrás sofrito en aceite y 20 g de mantequilla la cebolla, el apio y la zanahoria picados, junto con el tocino machacado. Cuando la carne tenga un dorado uniforme, rocíala con un poco de la marinada, manteniendo el fuego bajo, y cocina durante aproximadamente una hora. A mitad de cocción, añade sal y pimienta. Mientras tanto, en otra cacerola, derrite la mantequilla restante, luego añade el azúcar, el cacao, la harina y el ron. Mezcla bien para obtener una salsa sin grumos y añade las piezas de conejo. Justo al final, agrega la nata y deja en el fuego unos minutos más, el tiempo necesario para que todo quede bien amalgamado. Sirve el conejo en salmì con una humeante polenta preparada con harina de maíz, 1,2 litros de agua y un puñado de sal gruesa.