Muchos platos no tendrían el mismo sabor si no pudieran condimentarse con vinagre de vino blanco, quizás elaborado a partir de determinadas añadas de vinos blancos, envejecidos en barricas de madera noble: al fin y al cabo, el vinagre es protagonista de la mesa mediterránea, y en su variante de vino blanco se utiliza tanto en la preparación de sabrosas ensaladas, como en segundos platos con carnes rojas o blancas y pescados más o menos valiosos. El vinagre también suele asociarse a la preparación de platos ligeros para quienes deben mantener una dieta ligera.