Con la llegada de la temporada invernal, una dulzura envolvente como la Torta Portuguesa se hace desear en las mesas, perfecta para calentar las frías noches. Este dulce, que tiene sus orígenes en la tradición portuguesa, se distingue por su masa quebradiza, obtenida de una mezcla simple pero rica en sabor, a base de harina, margarina y huevos. La técnica de cocción, que prevé una breve permanencia en el horno a 200 grados, permite que la torta desarrolle una costra dorada, mientras que en su interior permanece suave y húmeda. La verdadera magia se realiza con el relleno de almendras en juliana, mantequilla y azúcar, que, amalgamados en una cacerola, crean un relleno delicioso y fragante. Esta torta es ideal para una dulce tarde en compañía, para disfrutar con un té caliente o un café, haciendo que cada momento sea especial. Llevar a la mesa la Torta Portuguesa significa ofrecer un bocado de una tradición rica y fascinante, capaz de conquistar incluso los paladares más exigentes.
* valores aproximados por porción
Para la masa: 200 g de harina, 100 g de margarina, 2 huevos enteros, 1 cucharadita de levadura en polvo, 100 g de azúcar (amasar, también en la batidora y hornear a 200 grados en horno precalentado durante 15 minutos. Mientras tanto, prepara en una cacerola: 150 g de almendras en juliana, 100 g de mantequilla, 100 g de azúcar y 3 cucharadas de leche: cocina en la cacerola durante 3 minutos, hasta que todos los ingredientes estén bien mezclados. Vierte sobre la torta y hornea durante otros 15-20 minutos, siempre a 200 grados.