Con la llegada del otoño, el aroma envolvente de las batatas comienza a llenar las cocinas venecianas, y el pastel de batatas se convierte en un dulce irresistible para las meriendas en familia. Este postre, que une la dulzura de las batatas con la frescura de las manzanas, es perfecto para calentar los días más frescos, llevando a la mesa un toque de tradición. La técnica de hervir las batatas antes de aplastarlas garantiza una consistencia suave y húmeda, ideal para amalgamar los ingredientes sin comprometer el sabor. La adición de higos secos y pasas no solo enriquece el gusto, sino que también aporta una nota de dulzura natural, mientras que el chorrito de licor, que puede variar entre ron y anís, regala un aroma inconfundible. Este pastel se presta magníficamente a una merienda entre amigos o como postre para servir durante un almuerzo dominical, despertando los recuerdos de las tradiciones culinarias venecianas que se transmiten a lo largo del tiempo.
* valores aproximados por porción
Hervir las batatas y pelarlas. Aplastarlas bien con las manos y luego mezclar en un bol todos los demás ingredientes, comenzando por la harina, los trozos de manzana y de higos secos, el vaso de leche, las pasas, el azúcar, la miel. Unir toda la masa con dos huevos y añadir al gusto un chorrito de licor (ron, anís o ciruela) y sal. Preparar una cazuela engrasada con aceite o mantequilla y espolvorearla con pan rallado, verter la masa y hornearla. Si se desea decorar el pastel, hacerlo dibujando con las cáscaras de naranja y limón, en la superficie, algunas flores. El pastel se cocina en aproximadamente una hora.