Con la proximidad de la fiesta de San José, los buñuelos de san jose emergen como un dulce tradicional que encarna la dulzura y la creatividad de la cocina umbra. Estos pequeños bocados dorados, preparados con arroz, leche y huevos, ofrecen una textura suave y un sabor envolvente, enriquecido con notas aromáticas de canela y limón. Su preparación comienza con una cocción lenta del arroz en la leche, un paso fundamental que permite a los granos absorber el líquido y volverse tiernos, creando una base perfecta para la masa. La adición de alchermes y ron confiere un toque de vivacidad y un aroma único, haciendo que estos buñuelos sean particularmente adecuados para celebraciones y ocasiones especiales. Tradicionalmente servidos durante el período de San José, estos buñuelos también se pueden encontrar en diferentes variantes regionales, con algunas familias que disfrutan enriquecerlos con pasas u otros ingredientes típicos, según los gustos y las tradiciones locales. Perfectos para un almuerzo dominical o como postre para una cena entre amigos, los buñuelos de san jose se acompañan espléndidamente con un vaso de vino dulce o un té aromático, haciendo de cada bocado un momento de pura alegría. Su presencia en la mesa es un llamado a un patrimonio culinario rico en sabores y aromas, que celebra la cultura umbra y su pasión por los dulces caseros. Con su fragancia embriagadora y su bondad, estos buñuelos no solo satisfacen el paladar, sino que traen consigo un sentido de fiesta y de compartir, haciendo que cada ocasión sea aún más especial.
* valores aproximados por porción
En una cacerola, cocinar a fuego bajo el arroz en la leche, añadiendo una pizca de sal. Retirar del fuego, dejar enfriar, unir los huevos, el azúcar, un poco de harina, la canela, la ralladura de limón, el alchermes y el ron, mezclando bien; luego dejar reposar durante unas horas. En una sartén, cuando el aceite esté hirviendo, freír la mezcla a cucharadas y, en el momento en que los buñuelos tengan un bonito color dorado y estén crujientes por fuera, pero suaves por dentro, retirarlos poco a poco, escurrirlos, extenderlos sobre papel absorbente para quitar el exceso de grasa, acomodarlos en una bandeja y espolvorearlos con azúcar glas.