Hoy cocinamos una receta que pertenece a las tradiciones gastronómicas del norte de Italia y, más concretamente, de la ciudad de Vicenza. Se trata de un delicioso plato principal de pescado, muy apreciado en Italia, y es una auténtica joya culinaria del Véneto, una región rica en platos maravillosos. ¿Puedes adivinar de qué estamos hablando? Pues este es el famoso bacalao salado a la Vicenza, traído al Véneto de una expedición realizada en la Edad Media por un náufrago nada menos que en una isla noruega, testimonio del glorioso pasado de esta ciudad. A su regreso a Venecia, los marineros relataron cómo los lugareños de ese lejano país comían pescado seco. Y así, la gente de Vicenza "inventó" una forma simple pero muy sabrosa de cocinarlo. Y eso no es todo: el bacalao en salazón cuesta mucho menos que el pescado fresco…. veamos cómo hacerlo.
* valores aproximados por porción
Remojar el bacalao durante dos días, cambiando el agua varias veces. Después de los dos días, enjuágalo bien y límpialo quitando todos los huesos. Luego córtalo en trozos de igual tamaño. Trocear un puñado de alcaparras en escabeche, medio bote de anchoas en aceite, un manojo grande de perejil fresco y un cuarto de cebolla. En una fuente de horno aceitada, disponer una capa de los trozos de bacalao y esparcir por encima los anchoas picadas y las alcaparras, la cebolla, el perejil y el parmesano rallado. Continúe haciendo capas hasta que todos los ingredientes se hayan agotado. Una vez que la capa esté lista, rocíe un poco más de aceite y empape todo con leche fresca. Cubra la fuente para hornear con una tapa o papel de aluminio y hornee a 160°C durante cuatro horas. Cada media hora, verifique si la leche se ha secado y, de ser así, agregue un poco más. Servir junto con la polenta.
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Rebanar la cebolla y luego picar finamente
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Limpiar y quitar todos los huesos del bacalao remojado
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Corta el bacalao en trozos gruesos que luego colocas en el fondo de una fuente para horno engrasada.
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Coloque los trozos de bacalao en capas en una fuente para horno.
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Añadir el perejil picado a cada capa de bacalao.
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Añadir la cebolla picada a cada capa de bacalao.
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Añadir la anchoa picada y las alcaparras a cada capa de bacalao.
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Rallar un poco de parmesano sobre cada capa de bacalao
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Repita el procedimiento de capas hasta que todos los ingredientes se hayan agotado.
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Remojar todo con leche, suficiente para cubrir el contenido del plato.
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Cubrir la fuente de horno con papel aluminio y hornear a 140°C durante 4 horas. Cada media hora comprueba si la leche se ha secado y añade más si es necesario.
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El bacalao a la Vicenza está listo, ¡excelente para comer con polenta!
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Una deliciosa variante del clásico Bacalao a la vicentina es sin duda la versión con patatas. En esta preparación, las patatas se cortan en rodajas finas y se disponen en el fondo de la bandeja junto con el bacalao. Esta combinación no solo enriquece el plato, sino que también le confiere una textura suave y cremosa. Las patatas absorben los sabores del bacalao, las anchoas y el perejil, creando una armonía de sabores que hace que cada bocado sea sabroso. Para preparar esta variante, se recomienda utilizar patatas de pulpa amarilla, que mantienen su forma durante la cocción. Cocinar todo en el horno hasta dorar, garantizando así una costra crujiente por encima y un relleno tierno y sabroso. Esta receta es perfecta para un almuerzo en familia o una cena con amigos, llevando a la mesa un plato que une tradición y creatividad.
Si deseas probar una variante más ligera y simple, el Bacalao a la vicentina en blanco es una excelente elección. En esta preparación, el bacalao se cocina sin la adición de tomate, permitiendo que los sabores de los ingredientes principales emerjan de manera más decidida. La preparación implica el remojo del bacalao, seguido de su cocción en una mezcla de leche y aceite, enriquecida con cebolla y perejil. Esta versión permite apreciar plenamente la textura y el sabor del bacalao, sin cubrir el plato con otros ingredientes. Es una excelente opción para quienes buscan una comida más ligera y saludable, manteniendo intactos los valores nutricionales y el sabor auténtico de la tradición veneciana. Servido con un acompañamiento de verduras frescas o ensalada, el Bacalao a la vicentina en blanco se convierte en un plato versátil y refinado.
Para quienes están atentos a la línea o tienen intolerancias, la versión light del Bacalao a la vicentina sin leche es una solución perfecta. En esta preparación, la leche se sustituye por caldo vegetal o agua, manteniendo la misma jugosidad del plato original. Utilizando ingredientes frescos y de calidad, como alcaparras y perejil, se puede obtener un plato sabroso sin cargar la receta. Además, esta variante es ideal también para quienes siguen una dieta vegana, simplemente sustituyendo el bacalao por una alternativa vegetal. El resultado final es un plato que conserva los aromas y sabores típicos de la cocina veneciana, pero con un aporte calórico reducido. Servido con un acompañamiento ligero, es una excelente elección para quienes desean comer sano sin renunciar al sabor.
El bacalao es un pescado rico en proteínas y bajo en grasas, lo que lo convierte en un alimento ideal para quienes buscan una comida nutritiva y ligera. Es una fuente excelente de omega-3, que son fundamentales para la salud del corazón y el bienestar general del organismo. Además, el bacalao es rico en vitaminas del grupo B, esenciales para el metabolismo energético y para el correcto funcionamiento del sistema nervioso. Una porción de bacalao a la vicentina proporciona aproximadamente 200 calorías, dependiendo de la cantidad de aceite y de los ingredientes utilizados, lo que lo convierte en una opción perfecta para una comida equilibrada. Gracias a la presencia de alcaparras y perejil, se enriquece aún más con antioxidantes y minerales, contribuyendo a una dieta sana y equilibrada.
Sí, el bacalao a la vicentina se puede congelar, pero es importante seguir algunas precauciones para mantener la calidad del plato. Antes de congelarlo, asegúrate de que el bacalao esté completamente cocido y enfriado. Se recomienda porcionarlo en recipientes herméticos o bolsas para alimentos, de modo que se evite la formación de escarcha y se mantenga el sabor. Una vez congelado, el bacalao a la vicentina se puede conservar durante un máximo de 2-3 meses. Cuando decidas consumirlo, es mejor descongelarlo lentamente en el refrigerador para preservar su textura y sabor. Una vez descongelado, puedes calentarlo en el horno o en la sartén, añadiendo un chorrito de aceite para realzar los sabores y obtener una textura agradable.