Uno de los símbolos de la gastronomía griega es sin duda el feta, un queso que destaca por su sabor particularmente salado y, al mismo tiempo, por su consistencia más bien reducida, que se elabora a partir de leche de oveja y, en algunos casos, también añadiendo una parte de leche de cabra, equivalente aproximadamente a una quinta parte. El queso feta ha obtenido la denominación de origen protegida de la Unión Europea y forma parte integrante de muchas especialidades helénicas, en primer lugar, la ensalada griega o, alternativamente, también junto con el ouzo.