Los pistachos proceden de Oriente Medio y, más concretamente, de las zonas de Persia: todavía hoy se cultivan en Irán, de donde proceden sus sabrosos frutos. Se distinguen por una drupa leñosa, los pistachos son semillas de color verde claro, rodeadas por una piel clara cuyo color varía entre el violeta oscuro y el marrón, según el nivel de madurez del fruto. La peculiaridad de esta fruta reside en que sólo alcanza la madurez en un período de dos años, por lo que no siempre se obtiene una cantidad de fruta tal que los precios puedan mantenerse estables.