Recetas con carne

trippa a la parmesana

⏱ 15 min🍳 150 min👤 4 pers.★★☆☆☆

Cuando el invierno avanza y el frío se hace sentir, la trippa a la parmesana emerge como un plato emblemático de la tradición emiliana, capaz de calentar las noches más frías. Este segundo plato, rico en sabores e historia, se basa en ingredientes simples pero de gran calidad, como la tripa, que debe ser cuidadosamente limpiada y cocida con esmero para resaltar su textura única. La preparación requiere un sofrito sabio de panceta y verduras frescas, que confieren profundidad y aromaticidad al plato. El uso de hierbas como romero y salvia enriquece aún más el perfil gustativo, mientras que la salsa de tomate añade un toque de dulzura y color. Ideal para un almuerzo familiar de domingo o como plato sustancioso para una cena entre amigos, la trippa a la parmesana es un verdadero homenaje a la cocina rústica de Emilia Romagna, donde cada ingrediente cuenta la pasión por la tradición culinaria.

Ingredientes

Valores nutricionales 380 kcal / porción

Proteínas
42g
Carbohidratos
12g
Grasas
18g
Fibra
2g

* valores aproximados por porción

Información
15 minutos Tiempo total
150 minutos Tiempo activo
Sirve 4 personas
★★☆☆☆ Dificultad media

Preparación

La tripa (cuidadosamente limpia y lavada en agua fresca) se cocina en abundante agua correctamente salada con los aromas. Una vez cocida, escurrir bien.
En una cacerola, colocar abundante panceta, una nuez de mantequilla, dos cucharadas de aceite, apio, cebolla y zanahoria. Sofreír las verduras y añadir la tripa previamente hervida y cortada en tiras.
Después de aproximadamente un cuarto de hora, añadir un poco de agua y, a mitad de cocción, salsa de tomate al gusto.
La cocción dura aproximadamente dos horas y media. Servir con abundante queso parmesano rallado.

Consejos
Si desean realzar aún más el sabor de la trippa alla parmigiana, añadan una pizca de chile durante la cocción para un toque de picante que combina bien con el parmesano.
Curiosidades
La trippa es un plato tradicional de la cocina italiana, apreciado desde la Edad Media, cuando los restos de los animales se utilizaban para crear platos sustanciosos y nutritivos, símbolo de una cocina pobre pero rica en sabor.