El cheesecake es un postre americano pero ahora conocido en todo el mundo: incluso en la cocina italiana ahora juega su papel. Hoy te mostraremos cómo hacer un pastel de queso perfecto, suave y ligero. Esta receta proviene de muchas fuentes diferentes, probando diferentes formas de hacerla según lo sugerido por muchas personas diferentes: puede parecer difícil, pero te aseguramos que no lo es. El cheesecake es un postre adecuado para muchas ocasiones y para muchas situaciones diferentes: como postre para terminar una rica cena o comida con invitados; en el desayuno, para empezar el día con un poco más de sabor; como snack, con una taza de café o té. Y la tarta de queso se puede rellenar y aromatizar de muchas formas: la puedes hacer con mermelada, con yogur, con chocolate, etc... Nuestra versión combina un relleno cremoso, elaborado con nata recién montada, con mermelada. Selecciona tu sabor favorito y luego prepara este magnífico postre. Gracias a nuestra receta paso a paso con fotos, será pan comido.
* valores aproximados por porción
Prepare la base picando finamente las galletas en un procesador de alimentos, luego agregue la mantequilla derretida y mezcle hasta que esté todo bien mezclado. Extender sobre el fondo de un molde desmontable para tartas de 18 cm y llevar a la nevera durante 1 hora. Mientras tanto, prepare la crema pastelera: ponga a hervir un poco de leche; en un recipiente aparte, bata los huevos con el azúcar, agregue la harina de maíz y vierta la leche caliente. Vuelva a ponerlo al fuego para que hierva y la mezcla se espesará inmediatamente. A esta mezcla se le añade la gelatina previamente remojada en agua fría durante 10 minutos. Revuelva y deje que se enfríe. En cuanto la mezcla se haya enfriado añadir la nata fresca (batida), mezclar y verter sobre la base de galleta. Finalmente, deja que se enfríe más durante 2 horas en el frigorífico. Decorar con la mermelada de frutas.
|
View the paso a paso
|
Con ayuda de una batidora eléctrica, bate los huevos
|
|
View the paso a paso
|
Añadir el azúcar a los huevos y seguir batiendo bien durante unos minutos.
|
|
View the paso a paso
|
Sin dejar de batir, añade la harina de maíz.
|
|
View the paso a paso
|
Picar finamente las galletas y agregar la mantequilla derretida; extender sobre la base de un molde de tarta y dejar en la nevera un rato
|
|
View the paso a paso
|
Añadir la leche caliente a la mezcla de huevo.
|
|
View the paso a paso
|
A esta mezcla añade la gelatina que previamente has remojado en agua fría
|
|
View the paso a paso
|
Ahora agregue la crema fresca batida a la mezcla de huevo.
|
|
View the paso a paso
|
Verter la mezcla de huevo cremoso sobre la base de galleta que ha estado reposando en la nevera
|
|
View the paso a paso
|
El cheesecake está listo: decora a tu gusto con tu mermelada favorita
|
Una de las variantes más sabrosas del cheesecake de mermelada es la que lleva galletas desmenuzadas, que le da al dulce una crocancia irresistible. Para preparar esta versión, es fundamental elegir galletas secas de buena calidad, como las digestive o las galletas de mantequilla, que se amalgaman perfectamente con la mantequilla derretida. Una vez obtenido el compuesto homogéneo, es posible personalizar la base añadiendo especias como la canela o un toque de cacao en polvo para un sabor más intenso. La mermelada, que puede variar según los gustos, completa el dulce con un toque de frescura y dulzura, haciendo que cada bocado sea una verdadera delicia. Servido frío, este cheesecake es ideal para concluir un almuerzo en familia o para una merienda golosa.
Otra deliciosa variante del cheesecake de mermelada es la versión siciliana, que utiliza ricotta en lugar de la clásica crema de queso. Esta preparación, típica de las tradiciones dulceras sicilianas, le da al dulce una consistencia más ligera y un sabor delicado. Para realizarla, basta con mezclar la ricotta con azúcar y nata montada, creando una crema suave y aterciopelada. La mermelada, que puede ser de naranjas o de higos, combina perfectamente con el sabor de la ricotta, haciendo que el dulce sea aún más auténtico. Este cheesecake siciliano es perfecto para ser servido durante las festividades o en ocasiones especiales, llevando un pedazo de Sicilia directamente a su mesa.
Para quienes desean disfrutar de un cheesecake de mermelada más ligero, es posible preparar una versión light sin azúcar, utilizando edulcorantes naturales como la miel o el jarabe de arce. En la preparación de la base, se pueden utilizar galletas integrales para un mayor aporte de fibra, manteniendo de todos modos la crocancia. También la crema puede ser aligerada sustituyendo la nata por yogur griego, que ofrece una consistencia cremosa y un sabor fresco. Esta variante es ideal para quienes siguen una dieta o para quienes buscan limitar la ingesta de azúcares, sin renunciar al placer de un dulce delicioso. El cheesecake light de mermelada es perfecto para una merienda o un postre después de la cena, satisfaciendo el antojo de dulce de una manera más saludable.
El cheesecake de mermelada, a pesar de ser un dulce, puede aportar algunos beneficios nutricionales gracias a los ingredientes utilizados. La ricotta, por ejemplo, es una excelente fuente de proteínas y calcio, contribuyendo a la salud de los huesos y los músculos. La mermelada, especialmente si es casera, puede contener vitaminas y antioxidantes, dependiendo de la fruta elegida. Sin embargo, es importante prestar atención a las calorías: una porción de cheesecake de mermelada puede contener alrededor de 300-400 calorías, dependiendo de los ingredientes y las porciones. Eligiendo variantes light o con ingredientes más saludables, es posible reducir la ingesta calórica sin comprometer el sabor.
Congelar el cheesecake de mermelada es posible, pero hay algunas precauciones a considerar. Se recomienda congelar el cheesecake antes de añadir la mermelada, ya que la consistencia de la fruta puede cambiar una vez descongelada. Para congelar, envuelva el cheesecake en film transparente y luego en una hoja de aluminio para protegerlo del aire. Puede conservarse en el congelador por un máximo de 2-3 meses. Cuando desee disfrutarlo, deje descongelar en el refrigerador durante algunas horas antes de servirlo. Esta práctica es útil para preparar dulces con antelación y tener siempre a disposición una golosina lista para disfrutar en cualquier momento.