Con la llegada del otoño, cuando los días se acortan y el aire se refresca, la cocina pugliese se llena de sabores envolventes y reconfortantes, y la Pizza de Patatas a la Pugliese es uno de los platos que mejor encarna esta temporada. Este rústico y delicioso plato, a base de patatas, harina "00" y mantequilla, se presenta como una especie de tarta salada de textura suave y sabor delicado, enriquecida con la mozzarella fundida y los filetes de anchoa que le confieren un toque de salinidad. Las patatas, ingredientes protagonistas, aportan una cremosidad única a la masa, que se trabaja con cuidado hasta obtener una consistencia homogénea, perfecta para acoger los condimentos. La tradición quiere que esta pizza se prepare en ocasiones especiales, como fiestas familiares o almuerzos dominicales, donde puede servirse caliente, recién horneada, pero es igualmente deliciosa si se disfruta a temperatura ambiente. En Puglia, existen diversas variantes de esta receta, que pueden incluir ingredientes locales como las aceitunas o los tomates frescos, ofreciendo así cada vez una experiencia gustativa única. La combinación con un buen vino tinto pugliese completa todo, haciendo de cada bocado un momento de auténtica alegría. Ideal también como aperitivo para un aperitivo entre amigos, la Pizza de Patatas a la Pugliese representa un plato versátil que logra conquistar los paladares de todos, gracias a su simplicidad y su rico sabor.
* valores aproximados por porción
Hervir las patatas. Pelarlas, pasarlas por el prensador de patatas y recoger el puré en un bol. Agregar al compuesto la harina, la mantequilla, el huevo y trabajar con una cuchara de madera hasta que la masa adquiera una consistencia homogénea. Engrasar una bandeja con aceite y verter el compuesto. Nivelar la superficie, cubrirla con la mozzarella cortada en rodajas, distribuir aquí y allá los filetes de anchoa en trocitos y los tomates pelados y cortados en cubos. Sazonar con sal y pimienta, rociar con un poco de aceite vertido en hilo, espolvorear con orégano y cocinar en el horno precalentado a 220 grados durante unos veinte minutos.