Cuando se habla de pescado gato a la plancha, se evoca inmediatamente la atmósfera cálida y acogedora de las mesas emilianas, donde el pescado fresco se transforma en un segundo plato rico en sabor y tradición. Esta preparación, que tiene sus raíces en la cultura culinaria de la región, es un perfecto ejemplo de cómo ingredientes simples pueden dar vida a platos extraordinarios. La técnica de marinar el pescado en leche antes de freírlo no solo ablanda la carne, sino que también le confiere un sabor delicado que se combina magníficamente con el intenso aroma del aglione, una mezcla de romero y ajo. Imaginen disfrutar de este plato crujiente, servido caliente y acompañado de un guarnición de verduras de temporada, tal vez en una fresca noche de verano. El pescado gato a la plancha es una invitación a redescubrir los sabores auténticos de la tradición, perfecto para una cena en familia o un almuerzo dominical.
* valores aproximados por porción
Limpiar el pez, quitando también las espinas en la espalda, lavarlo y secarlo bien. Sumergir los peces gato en leche, dejarlos un rato para que se sazone, luego pasarlos por el "aglione" de romero, ajo, sal y pimienta. Después de una hora, sacarlos, enharinarlos y freírlos en abundante aceite caliente. Dejar dorar bien por ambos lados, luego escurrirlos sobre un papel de cocina. Salar, pimentar y servirlos en la mesa bien calientes.