En invierno, cuando el frío se hace sentir y las ganas de dulzura aumentan, el parrozzo emerge como una de las especialidades más apreciadas de la pastelería abruzzesa. Este dulce, que se presenta con una consistencia suave y húmeda, es un verdadero triunfo de chocolate, azúcar y mantequilla, enriquecido por la presencia de almendras, que confieren un sabor único y envolvente. Su origen está ligado a Pescara, donde el poeta Gabriele D'Annunzio lo celebró con versos que exaltan su bondad, describiendo el parrozzo como una obra maestra de dulzura y calidad. La preparación del parrozzo se caracteriza por una técnica de cocción particular, que prevé el uso de un molde en forma de calabaza, el cual le confiere al dulce su forma distintiva y contribuye a mantener la humedad en su interior, haciéndolo irresistible. Durante las festividades, el parrozzo se convierte en un símbolo de convivencia, perfecto para ser compartido durante las cenas en familia o para acompañar un café con amigos. No faltan variantes locales, como la adición de un toque de licor o el uso de diferentes tipos de chocolate, que hacen que cada preparación sea única. Este dulce es una verdadera delicia para el paladar, capaz de calentar las noches invernales y de llevar a la mesa un pedazo de tradición abruzzesa. Ya sea en un almuerzo dominical o en una ocasión especial, el parrozzo siempre es una elección que conquista, trayendo consigo el aroma de las almendras y la dulzura del chocolate, en un abrazo de sabores auténticos y genuinos.
* valores aproximados por porción
Poner las almendras en agua hirviendo, luego pelarlas y machacarlas en el mortero después de haberlas cubierto con dos cucharadas de azúcar. Derretir la mantequilla, verter las yemas en un bol con el azúcar restante, batir bien y añadir las almendras machacadas. Agregar la harina y la fécula con la mantequilla restante. Montar las claras a punto de nieve y unirlas a la mezcla. Luego, colocar la mezcla en un molde engrasado y poner el molde en el horno bien caliente (220°); cocinar durante 45 minutos. Preparar la crema de chocolate y cuando el pastel esté cocido y enfriado, untarlo con el chocolate cubriéndolo completamente.