En la dulzura de una tarde de invierno, cuando el frío se hace sentir y el deseo de calor se vuelve apremiante, el Licor de Genciana emerge como un verdadero tesoro de la tradición. Este licor, rico en aromas y fragancias, se prepara con ingredientes simples pero selectos, como las bayas de enebro y un toque de miel de abeja, que aportan una nota dulce y envolvente. La maceración de las hierbas, un proceso que requiere paciencia y atención, es el secreto para extraer lo mejor de cada ingrediente, creando un equilibrio perfecto entre frescura e intensidad. Tradicionalmente servido como digestivo después de una comida, el Licor de Genciana también es un excelente compañero para un momento de convivialidad, quizás acompañado de un queso curado, que realza su carácter. Dejen que este licor repose tres meses, y el resultado será un sorbo que cuenta historias de tierras lejanas y de tradiciones antiguas, listas para calentarlos y deleitarlos.
* valores aproximados por porción
Ponga las hierbas a macerar en el vino y el alcohol durante 10 días, teniendo cuidado de remover dos veces al día con una cuchara de madera. Filtre y añada los 50 g de miel de abeja. Remueva y deje reposar todo durante otros dos días, luego embotelle cerrando con corcho y lacre. Espere 3 meses antes de consumir este delicioso licor.