Cuando el frío empieza a morder, disfrute de una sopa caliente con sabores tradicionales, como ésta, con frijoles y espelta: un clásico de la Toscana. Usted tendrá que tener un poco de paciencia si desea utilizar las verduras frescas. Pueden añadir unos tomates pelados a la base de la sopa, o tal vez un trocito de panceta en cubitos para que sea aún más delicioso. Servir caliente, terminando con un chorrito de aceite de oliva y una ramita de romero.
* valores aproximados por porción
Remojar los granos de espelta y dejarlos en agua fría durante 4 horas. Freír un poco de ajo picado, romero y salvia en aceite y añadir el espelta drenado y los frijoles. Agitar durante un minuto y cubrir con el caldo de verduras. Llevar a ebullición, luego bajar el fuego y continuar la cocción durante aproximadamente una hora y media. Se sazona con sal después de cocinar.
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Preparar la base con ajo picado, salvia y romero
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Añadir las judías bien escurridas y escanda
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Añadir el caldo de verduras con el fin de cubrir sólo los granos de espelta y frijoles
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Cocine por 90 minutos desde el punto en que empieza a hervir
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Servir
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Una deliciosa variante de la clásica sopa de espelta y frijoles incluye la adición de verduras de temporada como zanahorias, calabacines y espinacas. Estos ingredientes no solo enriquecen el plato con colores y sabores, sino que también aumentan el contenido nutricional de la sopa. Las verduras pueden ser guisadas junto con el sofrito de ajo, romero y salvia, antes de añadir la espelta y los frijoles. Esta preparación es perfecta para un almuerzo nutritivo y saludable, ideal para los días más frescos. Además, el uso de verduras frescas permite personalizar la receta según la disponibilidad estacional, haciendo que cada vez la sopa sea única y especial.
La sopa de espelta y frijoles encuentra una de sus expresiones más auténticas en la tradición molisana. Aquí, el plato a menudo se enriquece con ingredientes típicos de la región, como la pimienta negra y un toque de chile para dar un poco de vivacidad. La preparación permanece similar, con el remojo de la espelta y los frijoles, pero la cocción lenta y el caldo vegetal casero son elementos clave para resaltar los sabores naturales. Esta variante no solo lleva a la mesa el calor de la cocina tradicional, sino que también cuenta la historia de un territorio rico en cultura gastronómica, haciendo que cada bocado sea un sumergirse en las tradiciones de Molise.
Para quienes desean una versión más ligera de la sopa de espelta y frijoles, es posible prepararla sin la adición de aceite. Sustituyendo el sofrito por un simple guiso de ajo y hierbas aromáticas en agua, se reduce significativamente el contenido calórico, manteniendo aún un sabor rico y envolvente. Esta variante es perfecta para quienes siguen una dieta hipocalórica o para aquellos que simplemente quieren disfrutar de un plato sano y nutritivo sin renunciar al sabor. Recuerden elegir un caldo vegetal casero para una mayor frescura y sabor, y añadir una pizca de sal solo al final de la cocción para controlar mejor la ingesta de sodio.
La sopa de espelta y frijoles es un plato rico en beneficios nutricionales. La espelta, un cereal integral, es una excelente fuente de fibra, vitaminas del grupo B y minerales como hierro y magnesio. Los frijoles, por otro lado, aportan proteínas vegetales, fibra y antioxidantes, haciendo de esta sopa una comida completa y equilibrada. En promedio, una porción de sopa de espelta y frijoles contiene alrededor de 250-300 calorías, dependiendo de los ingredientes utilizados y las porciones. Gracias a su aporte nutricional, estos ingredientes ayudan a mantener estables los niveles de azúcar en la sangre y favorecen una buena digestión, haciendo que la sopa no solo sea sabrosa, sino también saludable.
Congelar la sopa de espelta y frijoles es posible y puede ser una excelente solución para conservar las porciones sobrantes. Se recomienda dejar enfriar completamente la sopa antes de transferirla a recipientes herméticos aptos para congelar. De esta manera, se preserva la calidad y el sabor del plato. Cuando se desee consumirla, basta con descongelar la sopa en el refrigerador durante algunas horas o utilizar el microondas. Una vez descongelada, caliéntela lentamente en la estufa, añadiendo un poco de caldo vegetal si es necesario para obtener la consistencia deseada. Recuerden que es mejor consumir la sopa congelada dentro de 2-3 meses para garantizar el mejor sabor y calidad.