En otoño, cuando las manzanas renette alcanzan su máximo esplendor, el dulce valdostano de manzanas renette se abre camino entre las recetas tradicionales del Valle de Aosta, trayendo consigo el aroma de la montaña y la dulzura de la fruta de temporada. Estas manzanas, de sabor agridulce y pulpa firme, se prestan magníficamente a una preparación que une el pan tostado y una delicada mezcla de huevos y leche, creando un dulce rústico pero refinado. La técnica de estratificación de las rebanadas de pan y manzana, cocidas lentamente en el horno, permite que los sabores se amalgamen en un conjunto armonioso, mientras la mantequilla las envuelve en una ligera costra dorada. Este dulce es perfecto para una merienda en familia o como conclusión de un almuerzo dominical, acompañado de una taza de té caliente o un vaso de vino dulce. Con su llamado a las tradiciones alpinas, el dulce valdostano de manzanas renette celebra la simplicidad de los ingredientes y la cálida hospitalidad de la región.
* valores aproximados por porción
Pelar las manzanas, quitar el corazón, cortarlas en rodajas finas y espolvorearlas con azúcar. Poner la mantequilla en una sartén y dorar las rebanadas de pan en ella. Tomar un molde para tortas, colocar en el fondo las rebanadas de pan tostado y cubrir con una capa de rebanadas de manzana. Repetir la operación en varias capas hasta completar el molde. Batir dos huevos enteros y unirlos a la leche azucarada. Verter la preparación en el molde. Cocinar durante unos treinta minutos en el horno caliente (180°), dejar enfriar el molde y desmoldar, decorando el pastel con el azúcar restante y con las nueces trituradas.