El invierno en Umbría trae consigo el aire fresco y chispeante de las colinas, un contexto ideal para redescubrir los sabores auténticos de la tradición gastronómica local. El conejo a la porchetta es un plato que encarna perfectamente esta esencia, uniendo la delicadeza de la carne de conejo con el aroma inconfundible de romero y salvia, hierbas aromáticas que crecen exuberantes en los jardines umbros. La preparación requiere una técnica particular: el conejo se rellena con un relleno de entrañas y jamón, envuelto en un abrazo de sabores y cocido lentamente, permitiendo que los ingredientes se amalgamen y liberen todo su perfume. Servido con guarniciones de patatas y hinojos, es el plato perfecto para un almuerzo familiar dominical, acompañado de un buen vino blanco seco. Su riqueza de sabor y la meticulosa preparación lo convierten en ideal para ocasiones especiales, llevando a la mesa la tradición umbra en toda su gloria.
* valores aproximados por porción
Quitar las entrañas del conejo, limpiarlas y cortarlas en pequeños trozos. Cortar las patatas en cubos. Poner todo en una cacerola con aceite, sal, pimienta, romero, salvia y llevar a medio cocción, rociar con vino blanco seco y dejar evaporar. Retirar la mezcla de la cacerola, envolverla en una amplia loncha de jamón y meterla dentro del conejo acompañado de una ramita de romero, algunas hojas de salvia y un buen manojo de hinojo fresco, y coser la abertura hecha durante la limpieza. Colocar el conejo en una bandeja engrasada con aceite. Meter en un horno, preferiblemente de leña, y llevar a cocción, teniendo cuidado de controlar y engrasar el conejo más de una vez. Si el conejo es muy pequeño, para no dejar que se "sequen" las patas, se pueden envolver como si fueran calcetines con papel de aluminio, que se quitarán en el último control de cocción.