Con la llegada del otoño, los calzones de castañas emergen como un dulce símbolo de la tradición lucana, perfectos para calentar las frescas noches. Este plato, típico de Basilicata, se distingue por el uso de las castañas, un ingrediente que, en esta temporada, alcanza su apogeo de sabor y dulzura. La preparación requiere una técnica de cocción atenta: la masa, realizada con harina de trigo y manteca, debe ser estirada finamente para encerrar un relleno rico y aromático, compuesto por castañas y garbanzos, ambos hervidos y reducidos a puré. La canela y un toque de cacao amargo aportan una nota especiada que realza la experiencia gustativa, haciendo que estos calzones sean ideales para un dulce postre o como un delicioso bocadillo durante una merienda en familia. Prepararlos es una forma de celebrar la temporada y la riqueza de los productos locales, llevando a la mesa un pedazo de historia y cultura gastronómica que cuenta de tierras antiguas y sabores auténticos.
* valores aproximados por porción
Preparar la masa amasando harina, huevos, azúcar, manteca y uniendo tanto vino blanco dulce hasta obtener un compuesto manejable en forma de masa compacta. Estirar la masa con un rodillo y cortar tantos cuadrados. Preparar el relleno: hervir por separado los garbanzos y las castañas, pelar y quitar la piel interna. Pasar todo junto reduciendo a puré y sazonar con canela, cacao, azúcar y licor. Disponer el relleno sobre los cuadrados, doblarlos y cerrarlos por todos lados. Freír los calzones en abundante manteca.