Cuando el aroma de limón se difunde en el aire y la cálida luz del sol ilumina las cocinas de Puglia, es momento de preparar los biscotti caserecci, un dulce que encierra en sí la simplicidad y la autenticidad de la tradición. Estas galletas, de sabor delicado y con una textura crujiente por fuera pero suave por dentro, se elaboran con ingredientes de alta calidad como la harina "00", el azúcar y los huevos, enriquecidos con el inconfundible aroma de las almendras tostadas. La técnica de preparación implica una masa que, una vez moldeada en forma de rollo, se pincela con yema de huevo para obtener un dorado perfecto durante la cocción en el horno. La presencia de amoníaco en la masa es una característica fundamental, ya que contribuye a hacer que las galletas sean ligeras y quebradizas, un aspecto que las distingue de otras preparaciones dulces. Originarias de Puglia, estas galletas a menudo se asocian con momentos de celebración y convivencia, perfectas para acompañar un buen café o una infusión durante la tarde. Su versatilidad permite disfrutarlas en diversas ocasiones, ya sea en una merienda familiar o como un dulce para ofrecer a los invitados durante una cena. No faltan variantes locales, donde algunas familias añaden ingredientes como miel o canela para personalizar aún más el sabor. Los biscotti caserecci representan, por lo tanto, no solo un dulce para saborear, sino también una forma de redescubrir las tradiciones culinarias pugliesas, que logran llevar una sonrisa incluso en los días más fríos del invierno.
* valores aproximados por porción
Amasar añadiendo eventualmente la leche hasta obtener una masa suave. Dar forma de rollo y, antes de poner en el horno caliente (200°), pincelar con yema de huevo batida. A mitad de cocción, retirar del fuego y cortar en rebanadas de un dedo de grosor, volver a poner en el horno las galletas obtenidas para terminar la cocción.