La fama y la fortuna del café son casi mundiales: esta bebida inventada por los árabes, que fueron los primeros en intuir el uso que se podía hacer de sus semillas, se ha extendido por todos los rincones del planeta, en particular gracias a los turcos que importaron a Europa. En los siglos siguientes el café llegó a Sudamérica donde actualmente existen importantes plantaciones. Sin embargo, el café no se utiliza únicamente como bebida, sino que también es la base para la preparación de postres más o menos famosos, de los cuales un ejemplo sobre todo es el tiramisú.