Te presentamos el pollo a la 'pizza', una receta realmente sencilla y rápida. ¡Y lo logramos con un truco realmente ingenioso! Utilizamos tomates ya pelados que tienen un aroma mediterráneo realmente espectacular y que se prestan perfectamente para hacer una salsa de tomate sabrosa y cremosa. Además, tienen la ventaja de estar completamente pelados y sin semillas. Son perfectos, por tanto, no solo porque son sabrosos y tienen una carne firme y preciosa, sino porque evitas cualquier preparación innecesaria, como pelar tomates frescos. El vino blanco y el orégano completan la salsa que acompaña al pollo: ¡solo algunos ingredientes para una receta maravillosa!
* valores aproximados por porción
Cortar la cebolla en rodajas finas y sofreír suavemente en una sartén grande con un poco de aceite de oliva virgen extra hasta que se ablande pero no se dore. Mientras tanto, espolvoree ligeramente el pollo con harina. Cuando la cebolla esté tierna, agregar el pollo y dorar por ambos lados. Escurrir los tomates pelados y cortados en tiras. Cuando el pollo haya tomado un bonito color dorado, añadir los tomates. Desglasar con el vino blanco. Tape y continúe cocinando hasta que el pollo esté cocido. Servir caliente.
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ablandar la cebolla
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Espolvorear el pollo con harina
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La cebolla debe estar blanda pero no dorada.
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Añadir el pollo a la sartén: dorar por ambos lados
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Toma unos cuantos tomates, 3 o 4 serán suficientes
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escurrir los tomates
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Cortar los tomates en tiras.
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Añadir los tomates a la sartén y seguir cocinando.
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Desglasar con el vino blanco y completar con orégano, sal y pimienta.
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Sirve el pollo del pizzero con su salsa
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Una de las variantes más sabrosas del Pollo a la pizzaiola es sin duda la que incluye tomates frescos. Esta preparación resalta el sabor del pollo, enriqueciéndolo con la dulzura de los tomates recién cosechados. Para realizarla, basta con sustituir los pelados por tomates maduros, cortados en trozos y sin semillas. Durante la cocción, los tomates frescos sueltan su jugo, creando una salsa natural que se amalgama perfectamente con el pollo. Esta variante es ideal para la temporada de verano, cuando los tomates están en su máximo frescura y sabor. Servido con un acompañamiento de verduras de temporada, el Pollo a la pizzaiola con tomates frescos se convierte en un plato ligero y nutritivo, perfecto para almuerzos y cenas en familia.
La receta tradicional del Pollo a la pizzaiola proviene de Campania, una región rica en sabores y tradiciones culinarias. Esta variante regional se distingue por el uso de ingredientes frescos y de calidad, como el tomate San Marzano y el orégano campano. La preparación comienza con el dorado del pollo, que luego se cocina lentamente con los tomates y se aromatiza con un buen vino blanco local. El resultado es un plato de sabor intenso y envolvente, que cuenta la historia de la cocina campana. Servido con un acompañamiento de puré de patatas o polenta, el Pollo a la pizzaiola a la campana es perfecto para una cena en familia o con amigos, llevando a las mesas un pedazo de tradición gastronómica.
Para quienes desean una alternativa más ligera, el Pollo a la pizzaiola light sin harina es una elección ideal. En esta versión, se elimina el uso de harina para enharinar el pollo, haciendo que el plato sea menos calórico y adecuado también para quienes siguen una dieta sin gluten. El pollo se dora simplemente en una sartén con un chorrito de aceite y luego se cocina con los tomates y las especias. Esta preparación mantiene todo el sabor original de la receta tradicional, pero con una reducción de las calorías. Es una excelente opción para quienes quieren disfrutar de un plato sabroso sin sentirse pesados, perfecto también para quienes siguen un régimen alimentario controlado.
El pollo es una carne magra y rica en proteínas, ideal para una dieta equilibrada. También contiene vitaminas del grupo B, importantes para el metabolismo y el bienestar del sistema nervioso. La presencia de tomates, ricos en licopeno, contribuye a otorgar al plato propiedades antioxidantes y antiinflamatorias. Una porción de Pollo a la pizzaiola aporta aproximadamente 250-300 calorías, dependiendo de la cantidad de aceite utilizado y de los ingredientes adicionales. Esta receta se revela así no solo sabrosa, sino también nutritiva, perfecta para quienes desean mantenerse en forma sin renunciar al sabor.
La respuesta es sí, el Pollo a la pizzaiola se puede congelar. Para hacerlo, se recomienda dejarlo enfriar completamente después de la cocción y luego porcionarlo en recipientes herméticos o bolsas para alimentos. De esta manera, se conserva bien hasta tres meses en el congelador. Cuando se desee consumirlo, basta con descongelarlo en el refrigerador durante una noche y luego calentarlo en una sartén o en el microondas. Sin embargo, es importante notar que la textura del pollo podría cambiar ligeramente después de la congelación, pero el sabor seguirá siendo delicioso. Esta práctica es útil para tener siempre a disposición un plato listo y sabroso para las cenas de último minuto.