Cuando el invierno avanza y el aire se vuelve fresco, la cocina pugliese se llena de aromas cálidos y envolventes, y entre las recetas que mejor representan esta temporada está la pasta y garbanzos. Este plato, de sabor rústico y genuino, se compone de garbanzos tiernos que, tras una larga cocción, se amalgaman perfectamente con una pasta delgada, creando una sopa densa y reconfortante. La preparación comienza con la elección de garbanzos de alta calidad, que deben ser puestos en remojo la noche anterior, un paso fundamental para garantizar una cocción uniforme y una consistencia cremosa. La tradición sugiere utilizar una olla de barro, que permite una cocción lenta y homogénea, realzando así el sabor de los ingredientes, como el apio y el ajo, que aportan frescura y aromaticidad al plato. La pasta y garbanzos tiene raíces profundas en la tradición culinaria pugliese, donde cada familia tiene su variante; algunos añaden un toque de guindilla para un toque picante, otros prefieren un chorrito de aceite de oliva virgen extra en crudo para realzar los sabores. Este plato no es solo un alimento reconfortante, sino que también representa una excelente elección para un almuerzo familiar en domingo, quizás acompañado de un buen pan casero, ideal para mojar en el rico caldo. Su simplicidad y su capacidad de calentar el cuerpo y el espíritu lo hacen perfecto también para las noches más frías, cuando nos reunimos alrededor de la mesa para compartir un momento de calidez y convivencia. La pasta y garbanzos es, por tanto, no solo un plato, sino un verdadero símbolo de una cocina que sabe a hogar, a tradición y a sabores auténticos.
* valores aproximados por porción
Poner en remojo los garbanzos la noche anterior en agua tibia y sal, algunos también añaden un puñado de harina; por la mañana escurrirlos, enjuagarlos y cocinarlos a fuego lento, preferiblemente en una olla de barro tapada, con una rama de apio, un diente de ajo, sal y un poco de agua tibia. Los garbanzos necesitan al menos 3 horas de cocción. Mientras tanto, amasar 250 gr de harina con agua hasta obtener una masa tierna pero no blanda; tomar trocitos y estirarlos formando un rollito de un centímetro de grosor, cortarlo en pequeños trozos que se pueden hincar presionando con un dedo sobre un tenedor o sobre un rallador. Así se obtendrán los "cavatelli". Cuando los garbanzos estén cocidos (prestar atención a que haya suficiente agua en la olla) añadir los cavatelli crudos y llevar a ebullición. Servir en una sopera o en la misma olla de barro, añadiendo seis cucharadas de aceite de oliva y abundante pimienta. Esta sopa debe permanecer bastante líquida.