Ossobuco, especialmente cuando se sirve con un risotto de azafrán, es un símbolo de la tradición culinaria de Milán y de Italia en general. Hoy nuestro chef nos enseña cómo hacerlo a la perfección. Hay numerosos elementos para hacer un excelente osobuco, por lo que hay muchas versiones e interpretaciones diferentes de este fabuloso plato principal de carne. En general, sin embargo, los dos principales consejos son estos: comprar cortes de carne de la mejor calidad y tener mucho cuidado al hacer la guarnición de limón, ajo y perejil fresco picados finamente.
* valores aproximados por porción
Salar los cortes de osobuco con sal marina y luego espolvorear con la harina. Caliente un poco de aceite en una sartén con lados altos y dore la carne. Cortar la cebolla en rodajas gruesas y las zanahorias en rodajas. Voltee la carne y agregue las verduras, luego agregue un poco de caldo y cubra la sartén. Cuece durante una hora a fuego lento, añadiendo caldo si es necesario. Cuando esté listo, sirva con una generosa pizca de ralladura de limón y, si lo desea, con un clásico risotto a la milanesa.
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Agregue sal marina entera a ambos lados de la carne.
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Enharina ambos lados de la carne.
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Cortar las zanahorias, no demasiado finas.
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Cortar la cebolla en rodajas gruesas
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Calentar un chorrito de aceite en una sartén
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Dorar la carne en la sartén
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Una vez que un lado esté dorado, voltee las chuletas y dore el otro lado.
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Añadir las verduras a la sartén y dorar.
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Agregue suficiente caldo de carne para cubrir todo
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Cuece el osobuco en el caldo con las verduras a fuego lento, añadiendo caldo y agua si es necesario
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Tapar la cacerola y dejar cocer
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Añadir un poco de ralladura de limón
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Reducir la salsa en la sartén.
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Una deliciosa variante de los ossobucos de Martino incluye la adición de zanahorias y cebollas, que enriquecen el plato con sabores y colores. Para preparar esta versión, comience salando los ossobucos con sal integral y espolvoreándolos con harina. En una sartén bien caliente, dore los ossobucos en abundante aceite. Mientras tanto, corte las cebollas en rodajas y las zanahorias en rondas. Una vez que los ossobucos estén bien dorados, agregue las verduras y un poco de caldo, cubriendo todo con una tapa. Deje cocinar a fuego lento durante aproximadamente una hora, añadiendo caldo si es necesario. Esta preparación es perfecta para un almuerzo dominical en familia, donde cada bocado resalta la ternura de la carne y la dulzura de las verduras.
La preparación de los ossobucos de Martino a la lombarda es un verdadero clásico de la tradición culinaria de Lombardía. En esta variante, el plato se enriquece con un sofrito de cebollas y zanahorias, que aporta una nota dulce y aromática. Los ossobucos, después de ser enharinados, se doran en una sartén con aceite caliente. Posteriormente, se añaden las verduras y un poco de caldo de carne, creando un fondo rico y sabroso. La cocción lenta permite que la carne se vuelva tierna y sabrosa, mientras que las verduras se amalgaman perfectamente, creando un plato que cuenta la tradición gastronómica lombarda. Sirva con un espolvoreado de cáscara de limón rallada para un toque de frescura.
Para quienes desean disfrutar de los ossobucos de Martino en una versión más ligera, es posible preparar esta receta sin harina. Comience salando los ossobucos y dorándolos en una sartén con aceite caliente. La ausencia de harina hace que el plato sea menos calórico, manteniendo sin embargo la jugosidad de la carne. Agregue cebollas y zanahorias en rodajas, junto con un poco de caldo de carne para crear una salsa rica. La cocción lenta a fuego bajo permite que la carne se mantenga tierna y sabrosa. Esta variante es ideal para quienes siguen una dieta hipocalórica, sin renunciar al sabor. Sirva con un chorrito de limón para un toque de frescura y ligereza.
Los ossobucos de ternera son una excelente fuente de proteínas y contienen nutrientes importantes como hierro, fósforo y vitaminas del grupo B. Esta carne, aunque rica, puede ser parte de una dieta equilibrada gracias a su alta digestibilidad. Cada porción de ossobuco proporciona aproximadamente 250-300 calorías, dependiendo del método de cocción y los ingredientes utilizados. La adición de verduras como cebollas y zanahorias no solo enriquece el plato con sabores, sino que también aumenta el contenido de fibra y vitaminas, haciendo de esta preparación una excelente opción para una comida nutritiva y equilibrada.
Sí, los ossobucos de Martino se pueden congelar. Se recomienda hacerlo después de la cocción, para preservar su ternura y sabor. Asegúrese de enfriar completamente el plato antes de transferirlo a recipientes herméticos o bolsas para alimentos aptas para el congelador. De esta manera, los ossobucos se pueden conservar hasta 3 meses. Para descongelarlos, es mejor transferirlos al refrigerador durante algunas horas o durante la noche. Una vez descongelados, caliéntelos lentamente en una sartén o en el horno, añadiendo un poco de caldo para mantener la humedad y el sabor. Así, podrá disfrutar de un plato de ossobucos incluso en un momento posterior, sin perder la calidad de la preparación original.