En la dulzura de una tarde emiliana, cuando el aire se llena de los aromas de las hierbas aromáticas, el Laurino se presenta como una experiencia sensorial única. Este licor, que tiene sus raíces en la tradición de Emilia Romagna, extrae su esencia de las hojas de laurel, un ingrediente que confiere una nota de frescura y aromaticidad inconfundible. La preparación requiere paciencia y cuidado, ya que el azúcar se disuelve lentamente en el agua caliente, creando una base perfecta para el encuentro con el alcohol y las bayas de laurel. Después de un mes de maceración, el resultado es un licor que no solo refresca, sino que también invita a momentos de compartir y convivialidad, quizás acompañado de dulces típicos o de un simple bombón. Perfecto para servir durante las fiestas o como digestivo después de una comida, el Laurino es un homenaje a la riqueza de los sabores de nuestra tierra, capaz de transportarnos a un rincón de historia y tradición cada vez que saboreamos un sorbo.
* valores aproximados por porción
Disolver el azúcar en el agua caliente hasta que hierva. Enfriar y colocar el jarabe en un frasco de vidrio de dos kilos con cierre hermético junto con el alcohol y las bayas de laurel. Dejar macerar durante aproximadamente un mes, agitando el frasco de vez en cuando. Después de este período, colar el licor a través de un colador y filtrar sobre papel. Embotellar y tapar. Servir el laurino después de una maduración de al menos cuatro meses.