La escarola rellena es un plato que encarna la tradición culinaria laziale, una verdadera obra maestra de simplicidad y sabor. Este acompañamiento, perfecto para la temporada invernal, se presenta como un tallo de escarola, cuyas hojas verdes y crujientes encierran un relleno rico y aromático. La dulzura de las pasas se combina magníficamente con el sabor intenso de las anchoas, mientras que los piñones añaden una nota crujiente y un aroma envolvente. La preparación de este plato requiere cierta atención: la escarola se lava sin separar las hojas, permitiendo así mantener su forma durante la cocción. Una vez rellena con los ingredientes, se ata con un hilo y se cocina en cacerola, donde el calor suave y uniforme permite que los sabores se amalgamen perfectamente, creando una experiencia gustativa única. Este plato se sirve a menudo durante las cenas familiares o como acompañamiento para un almuerzo dominical, combinado con carnes asadas o pescado, lo que lo convierte en ideal para ocasiones festivas y conviviales. En su simplicidad, la escarola rellena también ofrece variantes locales, con algunas recetas que incluyen la adición de quesos curados o hierbas aromáticas, enriqueciendo aún más el perfil aromático del plato. Una degustación de la escarola rellena es una invitación a redescubrir los sabores auténticos de la cocina laziale, donde cada ingrediente cuenta la profunda conexión con la tierra y las tradiciones.
* valores aproximados por porción
Lave bien la escarola sin separar las hojas del tallo. Deje escurrir. Delicadamente abra cada planta y rellene con los piñones, 1 o 2 anchoas, algunos granos de pasa, 5 o 6 aceitunas sin hueso, ajo picado o en trozos, aceite; nada de sal.
Ate cada planta con un hilo delgado y colóquela de pie en una cacerola. Cubra y cocine a fuego moderado.