El invierno en las Marcas trae consigo el aroma envolvente de las Costillas de Cordero al Vino, un plato que encierra la tradición campesina de una tierra rica en sabores auténticos. La carne de cordero, tierna y jugosa, se combina magníficamente con el vino tinto local, creando una armonía de sabores que celebra la simplicidad de los ingredientes. La técnica de cocción, que prevé un dorado inicial de las costillas en aceite de oliva virgen extra acompañado de hojas de salvia, permite sellar los jugos y realzar el sabor de la carne, mientras que la posterior reducción con el vino crea una salsa densa y sabrosa, perfecta para aderezar el plato final. Este plato es típico de ocasiones especiales, como los almuerzos dominicales en familia, donde se reúne la mesa en torno a recetas que unen generaciones. En algunas variantes locales, es común acompañar las costillas con verduras a la parrilla de temporada, como calabacines y berenjenas, que añaden frescura y color al plato, haciéndolo aún más apetitoso. La preparación de las Costillas de Cordero al Vino es una invitación a redescubrir el calor de la cocina marchigiana, donde cada bocado cuenta historias de tierras bañadas por el sol y de tradiciones que continúan viviendo en los corazones y en las cocinas de las familias. Perfectas para una cena entre amigos o para celebrar las festividades, estas costillas representan un verdadero homenaje a la convivialidad y a la riqueza gastronómica de las Marcas.
* valores aproximados por porción
En una sartén con aceite y hojas de salvia, dorar por ambos lados las costillas. Verter sobre ellas el vino y dejar evaporar a fuego lento durante 10 minutos. Retirar las costillas de la sartén y colocarlas en un plato de servir, salar y pimentar, ligar bien la salsa de cocción que quedó en la sartén y verterla sobre las costillas. Acompañar, como guarnición, con verduras a la parrilla (calabacines, berenjenas y pimientos).