Con la llegada del invierno, la trippa a la romana se presenta como un plato ideal para calentar las noches más frías. Este segundo plato, típico de la tradición laziale, se distingue por su riqueza de sabores y por su meticulosa preparación. La tripa, ingrediente principal, se cocina con cuidado en un caldo aromático que la hace tierna y sabrosa, gracias a la adición de cebolla, apio, zanahoria y una nota de menta romana, que confiere frescura. La cocción en una cacerola de barro permite mantener un calor uniforme, realzando el sabor de la salsa de tomate que acompaña todo. Este plato es perfecto para un almuerzo dominical en familia o para una cena entre amigos, donde el aroma de la tripa en cocción se difunde e invita a sentarse a la mesa. Servida con una generosa espolvoreada de pecorino romano y pimienta, la trippa a la romana se revela como un verdadero comfort food, capaz de llevar a la mesa la tradición y la convivialidad de la cocina laziale.
* valores aproximados por porción
En una olla con agua salada, poner a hervir la tripa junto con una cebolla, algunos clavos de olor, una hoja de laurel, dos ramas de apio, una zanahoria y dos ramitas de menta romana. Luego, cortar la tripa en tiras de 5-6 cm de largo. En una cacerola, preferiblemente de barro, preparar un sofrito con aceite de oliva, un picadillo de hierbas (apio, menta, zanahoria) y una nuez de mantequilla, añadiendo luego la tripa junto con un vaso de vino blanco seco. Cuando este se haya evaporado, añadir dos cucharadas de salsa de concentrado de tomate, sal y pimienta al gusto y cocinar lentamente. Durante la cocción, añadir de vez en cuando un poco de salsa de carne preparada previamente. Servir la tripa acompañándola, según los gustos, con un poco de pecorino o parmesano rallado. La menta romana no debe confundirse con la llamada mentuccia que se usa en los alcachofas a la cacerola, en la acquacotta maremmana, etc., ya que esta última no pertenece al género de la menta, sino que es la satureja calaminthia o nepetella.