Recetas con queso

ricotta fritta

⏱ 40 min👤 4 pers.★★☆☆☆

Cuando se acerca el periodo invernal y los días se acortan, la cocina molisana se calienta con preparaciones que realzan los sabores de los quesos frescos, como la ricotta fritta. Este plato, simple y sin embargo rico en carácter, tiene como protagonista la ricotta, preferiblemente de oveja, que se corta en rebanadas y se prepara con un empanizado crujiente. Su textura, dorada y crujiente por fuera, contrasta espléndidamente con la suavidad del queso por dentro, creando una experiencia de sabor envolvente. La ricotta fritta es un aperitivo perfecto para un almuerzo en familia o una cena entre amigos, capaz de sorprender incluso a los paladares más exigentes. Originaria del Molise, esta receta se prepara a menudo en ocasiones especiales y durante las festividades, cuando los platos a base de queso asumen un papel central en la mesa. El arte de la fritura, que requiere atención y una temperatura adecuada del aceite, es fundamental: un aceite bien caliente permite obtener una costra dorada y crujiente, mientras que la ricotta se derrite delicadamente por dentro, revelando su sabor rico y envolvente. Existen variantes locales que pueden incluir hierbas aromáticas en la masa o un toque de pimienta para dar un poco de vivacidad. Este plato es perfecto para combinar con una ensalada fresca o un acompañamiento de verduras a la parrilla, haciéndolo versátil y adecuado para diversas ocasiones. La ricotta fritta, con su simplicidad y su sabor auténtico, es una forma ideal de celebrar los productos del territorio y redescubrir la tradición culinaria molisana.

Ingredientes

Valores nutricionales 520 kcal / porción

Proteínas
18g
Carbohidratos
22g
Grasas
38g
Fibra
0g

* valores aproximados por porción

Información
40 minutos Tiempo total
Sirve 4 personas
★★☆☆☆ Dificultad media

Preparación

Cortar la ricotta, que debe ser bastante firme y preferiblemente de oveja, en rebanadas no muy delgadas, enharinarlas, pasarlas por huevos batidos y luego por pan rallado y freírlas en abundante aceite caliente. Tan pronto como estén doradas, sacarlas con una espumadera, escurrirlas, dejarlas secar sobre una hoja de papel absorbente de cocina y salar. La ricotta, así preparada, dorada y crujiente por fuera, conserva internamente toda su suavidad y cremosidad.

Consejos
Si desean obtener una crocancia perfecta, asegúrense de que el aceite esté bien caliente antes de sumergir las rodajas de ricotta; de esta manera, se formará de inmediato una costra dorada sin absorber demasiado aceite.
Curiosidades
La ricotta es un queso fresco típico de la tradición italiana, originario del sur de Italia, que se obtiene del suero de leche durante la producción de otros quesos, convirtiéndolo en un alimento altamente nutritivo y versátil.