Cuando se habla de dulces tradicionales, el mandorlato de Cologna Veneta es sin duda un símbolo de autenticidad y pasión culinaria. Esta delicia, que tiene raíces en la historia veneciana, se distingue por su textura única y el envolvente aroma de miel y almendras tostadas. La preparación, que requiere paciencia y atención, implica un lento calentamiento de la miel, un secreto que permite resaltar cada sabor y crear una dulzura equilibrada. Las claras de huevo montadas a punto de nieve, otro ingrediente fundamental, aportan ligereza y esponjosidad, mientras que la canela y el cidro añaden un toque aromático que recuerda las fiestas en familia. Perfecto para disfrutar durante las celebraciones o como postre al final de una comida, el mandorlato de Cologna Veneta es una invitación a redescubrir el calor de la tradición y la belleza de los sabores auténticos de nuestro territorio. Con un trozo de este dulce entre las manos, cada momento se vuelve especial.
* valores aproximados por porción
Calentar la miel a fuego muy bajo, removiendo siempre durante unos treinta minutos, dejar enfriar durante otros treinta minutos, añadir las primeras 12 claras de huevo montadas a punto de nieve. Dejar reposar y calentar. Repetir la operación con las otras 12 claras de huevo montadas a punto de nieve. Añadir las almendras y la canela. Mezclar muy bien y luego verter en un recipiente bajo y ancho, forrado con obleas blancas. Quien lo desee, puede añadir a las almendras también trocitos de cidra confitada. Al enfriarse, se rompe en trozos.