Cuando el aire fresco del invierno comienza a hacerse sentir, uno de los platos más reconfortantes que viene a la mente es el Gratin De Patatas Y Jamón, un verdadero clásico de la tradición calabresa. Este plato, rico en sabores y texturas, une la cremosidad de las patatas a capas de jamón cocido y fontina, creando una armonía de gusto que calienta incluso las noches más frías. La preparación es sencilla pero requiere una atención particular en la técnica de cocción: las patatas, cortadas finamente, se cocinan lentamente, absorbiendo el calor y los jugos de los otros ingredientes, lo que permite obtener una consistencia suave pero con una ligera crocancia en la superficie gracias al pan rallado dorado. La cebolla, dorada en mantequilla, añade un toque dulce y aromático que realza todo, haciendo de cada bocado un momento de pura satisfacción. Originario de Calabria, este gratin es un ejemplo perfecto de cómo ingredientes simples pueden transformarse en un plato rico y sustancioso, a menudo servido durante los almuerzos familiares o las cenas entre amigos en los meses más fríos. No es raro encontrar variantes locales de esta receta, donde el queso puede variar según las tradiciones familiares o la disponibilidad local, pero la base siempre sigue siendo la misma: patatas, jamón y un buen queso que se derrite. Ideal para servir como segundo plato, acompañado de una fresca ensalada verde, el Gratin De Patatas Y Jamón se convierte también en un excelente plato de aprovechamiento, perfecto para reutilizar sobras de jamón o queso. En cualquier caso, prepararlo significa llevar a la mesa un pedazo de Calabria, rico en calor y sabor, perfecto para las ocasiones en las que se desea compartir una buena comida con seres queridos.
* valores aproximados por porción
Engrasa generosamente una fuente para horno, cubre el fondo con lonchas de jamón, espolvorea con cebolla cortada en rodajas finas y dorada en mantequilla, luego coloca rodajas de queso. Sobre esto, dispón una capa de patatas cortadas en discos finos, sala ligeramente, pon aquí y allá pequeños copos de mantequilla y luego otra capa de lonchas de jamón, repitiendo hasta llegar a la capa de patatas. Vierte en la fuente la leche en la que habrás disuelto, calentándola, medio hectogramo de mantequilla, pon en el horno durante media hora, retira, espolvorea con copos de mantequilla y pan rallado y vuelve a poner en el horno hasta que se forme una costra dorada.