La temporada invernal, con su frío penetrante, trae consigo el deseo de platos sustanciosos y reconfortantes, y el "gattò" de patatas es el emblema de esta búsqueda de calor y sabor. Este plato típico de la tradición campana se presenta como una tarta salada rica y cremosa, elaborada con patatas aplastadas, mantequilla y Parmigiano, que se funden en un abrazo de sabores envolvente. Su consistencia es suave y aterciopelada, mientras que el aroma del queso fundido se desprende durante la cocción, invitando a degustarlo en cualquier ocasión. Originario de Campania, el gattò de patatas tiene raíces históricas que se remontan a tradiciones culinarias antiguas, donde la simplicidad de los ingredientes se combina con la maestría en la preparación. La receta prevé el uso de patatas frescas y harinosas, que, una vez hervidas y aplastadas, se amalgaman con huevos, sal, pimienta y una generosa dosis de mantequilla, creando una masa rica y sabrosa. A esto se pueden añadir variantes locales, como el salami y la mozzarella, que enriquecen aún más el plato, haciéndolo perfecto para una cena entre amigos o un almuerzo familiar dominical. La cocción en horno, que permite obtener una costra dorada y crujiente por fuera, realza los sabores y las texturas, creando un contraste agradable con el corazón suave del gattò. Servido caliente, acompañado de una ensalada fresca o de un acompañamiento de verduras de temporada, representa una elección ideal para calentar las noches invernales y sorprender a los comensales con un plato rico en tradición y sabor.
* valores aproximados por porción
Hervir las patatas, pelarlas calientes y aplastarlas con un pasapuré de agujeros muy pequeños. Luego, trabajarlas en un bol con los huevos, la sal, la pimienta, la mitad de la mantequilla, el queso parmesano rallado, el vaso de leche y el jamón picado. Cortar los lácteos y reservar. Engrasar con mantequilla una bandeja para horno y espolvorearla con pan rallado. Añadir la mitad de la mezcla sobre la cual colocar las rodajas de mozzarella y provola; cerrar con el resto presionando y nivelando la superficie. Espolvorear con pan rallado, esparcir copos de mantequilla y llevar al horno caliente (200°), donde el "gattò" deberá adquirir un bonito color dorado. Antes de servirlo en la mesa, dejar reposar durante media hora.