Con la llegada de la temporada fría, cuando los días se acortan y se anhela compartir momentos dulces, los crumiri di casale se presentan como un delicioso consuelo. Estas galletas, típicas del Piamonte, se caracterizan por su textura quebradiza y su sabor delicado, gracias al uso de harina de maíz, que confiere un regusto único y una ligereza inesperada. La preparación de estos dulces es un arte que requiere atención y paciencia: la masa, trabajada con mantequilla blanda, azúcar y huevos, debe reposar para garantizar una adecuada cohesión, antes de ser moldeada con una manga pastelera, creando esos típicos bastones que, una vez horneados, se doblan ligeramente en forma de media luna. Esta técnica de cocción, que requiere un horno bien caliente, permite que los crumiri se doren perfectamente, realzando su aroma envolvente que llena la cocina e invita a degustarlos recién horneados. Originarios de la zona de Casale Monferrato, los crumiri no son solo un dulce de horno, sino un símbolo de tradición, a menudo preparados en ocasiones de fiestas y celebraciones familiares. Son perfectos para acompañar un té de la tarde o un café al final de la comida, haciendo que cada momento sea especial. También existen variantes locales, donde se pueden añadir especias como la vainilla o el limón para un toque de frescura, pero la receta clásica sigue siendo la más amada. Con los crumiri di casale, cada bocado se convierte en una invitación a ralentizarse y disfrutar de la simplicidad de los placeres de la mesa, convirtiendo cada ocasión en un momento para recordar.
* valores aproximados por porción
Hacer la masa con todos los ingredientes, trabajándola bien. Dejarla reposar cubierta durante media hora, luego dividirla y ponerla en una manga pastelera, utilizando la boquilla con motivo de estrella. Hacer salir bastones de unos diez centímetros de largo, colocarlos en la bandeja de horno engrasada y enharinada, doblándolos ligeramente en forma de media luna. Hornear en horno caliente (200°) durante unos veinte minutos.