Especialmente durante los últimos siglos, cuando las clases sociales impusieron regímenes dietéticos muy diferentes, ciertas delicias eran prácticamente inaccesibles para los más pobres. En los casos en los que era necesario el consumo de carne para obtener proteínas, la falta de la misma se compensaba con el consumo de garbanzos. Estas legumbres, al ser menos digeribles debido a su piel transparente, son particularmente ricas en proteínas y carbohidratos, lo que contribuye de manera significativa a la preparación de primeros y segundos platos completos.