Con la llegada del invierno, el anhelo por platos sustanciosos y reconfortantes se hace sentir, y el tapulone se convierte en una excelente elección para calentar las noches más frías. Este segundo plato de la tradición piamontesa une hábilmente carne y tocino, ingredientes que, gracias a una cocción lenta y cuidadosa, liberan aromas envolventes y una profundidad de sabor inconfundible. La col, elegida por su dulzura y su aporte de textura, se amalgama perfectamente con el resto de los ingredientes, creando un equilibrio ideal. La preparación, que incluye un sofrito de cebolla, zanahoria y apio, es el primer paso para un plato que no solo nutre, sino que cuenta la historia de una cocina rica y genuina. Perfecto para un almuerzo familiar de domingo o para una cena entre amigos, el tapulone se acompaña espléndidamente con un buen pan casero, ideal para recoger cada gota de este guiso rico y sabroso.
* valores aproximados por porción
En una sartén, sofreír con aceite de oliva, el tocino en dados, cebolla, zanahoria y apio, picados: ajo, romero y laurel enteros. Unir la carne, dorar y desglasar con el vino blanco, agregar la col picada finamente, terminar la cocción, salar y pimentar; servir al gusto.
Una de las variantes más sabrosas del tapulone es sin duda la que incluye col rizada y tocino. Este plato tradicional piemontés se enriquece de sabores y aromas gracias a la combinación de estos ingredientes. La col rizada, una verdura rica en nutrientes, aporta al tapulone una nota de frescura, mientras que el tocino añade una salinidad única y una textura suave. Para preparar esta variante, basta con seguir la receta base y añadir la col rizada cortada finamente durante la cocción de la carne. El resultado será un plato jugoso, perfecto para un almuerzo en familia o una cena con amigos, que se sirve caliente y acompañado de un buen vino tinto.
El tapulone a la piemontesa es una preparación que refleja la tradición culinaria de esta región. Caracterizado por el uso de carne de res, tocino y verduras, este plato es un símbolo de la cocina campesina piemontesa. La técnica de cocción lenta, que implica el dorado inicial de la carne seguido de un largo guisado, permite que los sabores se amalgamen perfectamente, haciendo que el tapulone sea tierno y rico en sabor. A menudo se sirve con guarniciones de temporada, como puré de patatas o polenta, el tapulone a la piemontesa representa un plato sustancioso, ideal para las frías noches de invierno, cuando se desea una comida caliente y nutritiva.
Para quienes desean una versión más ligera del tapulone, es posible utilizar carne magra, como pechuga de pollo o pavo, en lugar de carne de res. Esta variante ligera mantiene el sabor característico del plato tradicional, pero reduce considerablemente el contenido calórico. Además, se puede limitar el uso del tocino o sustituirlo por un chorrito de aceite de oliva virgen extra, para un plato más saludable. La preparación permanece prácticamente inalterada, con la carne que se dora y luego se guisa con las verduras. Servido con una guarnición de ensalada o verduras a la parrilla, el tapulone ligero es perfecto para quienes quieren disfrutar de un plato típico sin renunciar a la línea.
El tapulone, gracias a la presencia de carne y verduras, es un plato nutritivo y equilibrado. La carne proporciona proteínas de alta calidad, esenciales para la construcción y el mantenimiento de la masa muscular, mientras que las verduras, como la col rizada, aportan vitaminas y minerales fundamentales para el bienestar del organismo. La col rizada es particularmente rica en vitamina C y fibra, que favorecen la digestión y refuerzan el sistema inmunológico. En términos calóricos, una porción de tapulone tradicional puede contener alrededor de 350-400 calorías, pero esta cifra puede variar según los ingredientes utilizados y el método de preparación elegido.
Sí, el tapulone se puede congelar sin problemas. Después de cocinarlo, se recomienda dejarlo enfriar completamente antes de transferirlo a recipientes herméticos o bolsas para alimentos aptas para congelar. De esta manera, el plato mantendrá su sabor y su textura. Es importante consumir el tapulone congelado dentro de 2-3 meses para garantizar la máxima calidad. Para descongelarlo, basta con transferirlo al refrigerador durante unas horas o calentarlo directamente en una sartén, añadiendo un poco de agua o caldo para evitar que se seque. De esta manera, será posible disfrutar de un plato tradicional incluso en un momento posterior.