La pizza rellena es una idea deliciosa para un picnic o un almuerzo entre amigos. Sus ingredientes son simples: la masa de pizza, el queso ricotta fresca, algunos tomates maduros y algunas hojas de albahaca.
* valores aproximados por porción
Preparar la masa de pizza y estirarla muy fina. Poner al centro un poco de ricotta. Cortar el tomate en trozos grandes, y añadir unas hojas de albahaca. Terminar con un poco de queso provolone. Doblar la masa sobre sí misma y hornear durante 10 minutos a 200 C.
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Estirar la masa de pizza finamente
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Difundir un poco de requesón en el centro
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Cortar los tomates en trozos grandes y añadir la albahaca
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Concluir el relleno con rodajas de jamón y queso provolone
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Doblar la base de la pizza sobre sí misma y sellar, luego cocer en el horno caliente a 200ºC durante 10 minutos
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Tu pizza rellena está lista
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Una de las variantes más sabrosas de la pizza rústica es la que incluye ricotta y embutidos como el jamón cocido y el salami. Esta preparación es perfecta para quienes aman los sabores ricos y cremosos. Para realizarla, extiendan la masa muy delgada y distribuyan una generosa capa de ricotta sobre la mitad de la base. Agreguen tomates cortados en cubos y albahaca fresca picada, para luego completar con rodajas de jamón y queso provola. Una vez doblada sobre sí misma, cocinen la pizza rústica en el horno, hasta que esté dorada y crujiente. Este plato es ideal para un almuerzo informal o como aperitivo en un buffet, llevando a la mesa una mezcla de sabores típicos de la tradición campana.
La pizza rústica a la campana es una preparación tradicional de Campania, caracterizada por el uso de ingredientes frescos y genuinos. Esta variante regional se distingue por su simplicidad y por la calidad de los ingredientes utilizados. La receta incluye la masa hecha en casa, que debe ser estirada delgada, y un relleno a base de ricotta, tomates frescos y albahaca. Agregar embutidos como el salami y el jamón cocido enriquece aún más el plato, haciéndolo sabroso y sustancioso. Este plato es perfecto para servir durante las festividades o en ocasiones especiales, y representa un verdadero símbolo de la tradición gastronómica campana.
Si desean una versión más ligera de la pizza rústica, pueden optar por una preparación que sustituya parte de los embutidos por verduras frescas. Utilizando la ricotta como base, pueden agregar calabacines, berenjenas y pimientos asados, creando un relleno rico en sabores y más saludable. Esta variante ligera mantiene el gusto de la pizza rústica sin pesadez, haciéndola ideal para quienes siguen una dieta equilibrada. Cocinando la pizza en el horno, obtendrán una corteza dorada y crujiente, mientras que el relleno de verduras asegura un aporte de nutrientes y fibra. Así, podrán disfrutar de un plato tradicional sin renunciar al bienestar.
La pizza rústica, en particular la preparada con ricotta y tomates, ofrece varios beneficios nutricionales. La ricotta es una fuente de proteínas y calcio, esencial para la salud de los huesos, mientras que los tomates son ricos en licopeno, un antioxidante que ayuda a proteger las células de los daños. Además, la adición de albahaca proporciona vitamina K y antioxidantes, haciendo que el plato no solo sea sabroso sino también nutritivo. En promedio, una porción de pizza rústica aporta alrededor de 350-400 calorías, dependiendo de los ingredientes utilizados. Eligiendo ingredientes frescos y de calidad, es posible disfrutar de un plato sabroso sin comprometer la salud.
Si se preguntan cómo conservar la pizza rústica sobrante, la respuesta es simple: pueden guardarla en el refrigerador. Se recomienda envolverla en film transparente o colocarla en un recipiente hermético para preservar su frescura. De este modo, la pizza rústica se mantendrá perfecta durante 2-3 días. Si desean disfrutarla como recién horneada, pueden recalentarla en el horno a baja temperatura, para mantener la crocancia de la base. Alternativamente, la pizza rústica también puede ser congelada, envuelta en film y guardada en una bolsa para alimentos. En este caso, se aconseja consumirla dentro de un mes, para garantizar la máxima frescura y sabor.