No hay nada mejor, en términos culinarios, que cocinar según las estaciones. Un plato fuerte de la temporada de otoño es sin duda la calabaza o zapallo, una hortaliza de vivos colores y un sabor especialmente delicado, que se presta muy bien a la preparación de diferentes tipos de recetas, que van desde entrantes hasta postres. La receta de hoy es, en cierto modo, un clásico: pasta penne con jamón speck y calabaza. Incluye una “salsa” de nata y queso parmesano, que une la salsa con la pasta de una forma especialmente tentadora para deleitar a toda la familia. ¡Pruébelo usted mismo y háganos saber lo que piensa!
* valores aproximados por porción
Picar la cebolla y dorarla en una sartén con 2 cucharadas de aceite. Agregue la carne de calabaza en cubos, luego agregue el jamón ahumado (mota). Ajusta la sal. Cocine la pasta, escúrrala al dente, agregue la salsa y revuelva por unos momentos. Agregue la crema fresca y el queso parmesano a la mezcla de pasta y combine bien. Terminar con un poco de perejil fresco y servir inmediatamente.
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Dorar suavemente la cebolla en una sartén
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Agregue la calabaza o calabaza en cubos
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Tape la sartén y cocine la calabaza hasta que esté suave.
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Cortar la mota en cubos
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Añadir la mota a la sartén con el zapallo.
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Poner el parmesano en un bol.
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Añadir la nata fresca y mezclar bien.
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Picar el perejil
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Mezclar la pasta con el cremoso de parmesano
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Servir la pasta con una pizca generosa de perejil.
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Una deliciosa variante de la pasta calabaza y speck prevé la adición de nata de cocina, que hace el plato aún más cremoso y rico en sabor. Para preparar esta versión, después de haber cocido la calabaza y el speck, basta incorporar la nata en la sartén, mezclando bien para amalgamar todos los ingredientes. La cremosidad de la nata equilibra perfectamente la dulzura de la calabaza y el sabor ahumado del speck, creando un equilibrio de gusto que conquistará el paladar. Esta preparación es perfecta para una cena en familia o un almuerzo especial, donde se desea sorprender a los invitados con un plato simple pero refinado. Sirvan la pasta bien caliente, espolvoreada con un poco de grana rallado para un toque final de sabor.
En Toscana, la pasta calabaza y speck se prepara siguiendo recetas tradicionales que realzan los sabores locales. Esta variante incluye el uso de ingredientes frescos y de alta calidad, como la calabaza de Chianti y el speck toscano. La preparación permanece similar, pero se puede enriquecer con la adición de hierbas aromáticas típicas de la región, como el romero o la salvia, para realzar aún más el plato. Una vez cocida la pasta, es costumbre servirla con un hilo de aceite de oliva virgen extra toscano, que aporta un aroma único y envolvente. Esta receta representa un verdadero homenaje a la tradición culinaria toscana, perfecta para disfrutar en compañía.
Para quienes desean una versión más ligera de la pasta calabaza y speck, es posible prepararla sin nata, manteniendo aún un sabor rico y envolvente. En esta preparación, se puede sustituir la nata por un poco de caldo vegetal o agua de cocción de la pasta, para mantener la cremosidad del plato. Además, el uso de speck en cantidades moderadas permite reducir el contenido calórico sin renunciar al sabor. Agregar un generoso puñado de perejil fresco picado al momento de servir no solo enriquece el plato de color, sino que también ofrece un toque de frescura. Esta variante light es ideal para quienes buscan mantener una dieta equilibrada sin renunciar al placer de la buena cocina.
La calabaza es un ingrediente rico en nutrientes y ofrece numerosos beneficios para la salud. Es una fuente excelente de vitaminas, en particular vitamina A y vitamina C, que apoyan el sistema inmunológico y la salud de la piel. Además, la calabaza es baja en calorías, lo que la convierte en una excelente opción para quienes desean mantener un peso saludable. También contiene fibra alimentaria, que favorece la digestión y puede contribuir a una sensación de saciedad. Una porción de pasta calabaza y speck aporta aproximadamente 400-500 calorías, dependiendo de las porciones y los ingredientes utilizados, convirtiéndola en un plato sustancioso pero no excesivamente calórico si se prepara con atención.
La pasta calabaza y speck puede ser congelada, pero es importante seguir algunas precauciones para preservar su calidad. Se recomienda congelar el plato una vez cocido y enfriado, evitando congelar la pasta cruda junto con la salsa, ya que la consistencia de la pasta podría deteriorarse. Para congelar, transfieran la pasta a un recipiente hermético o a bolsas para alimentos, tratando de eliminar la mayor cantidad de aire posible. Cuando deseen consumirla, es posible descongelarla en el refrigerador durante la noche y recalentarla en la sartén, añadiendo un poco de agua o caldo para mantener la cremosidad. De este modo, podrán disfrutar de un plato delicioso incluso después de un tiempo de la preparación.